La oración diaria es algo esencial para el crecimiento en la gracia, aun para la vida espiritual misma, como lo es el alimento temporal para el bienestar físico. Debemos acostumbrarnos a elevar los pensamientos a menudo a Dios en oración. Si la mente divaga, debemos volverla de nuevo; por un esfuerzo perseverante, el hábito por fin se impone como algo fácil.—Reflejemos a Jesús, 92.
“La oración no es necesario que sea larga ni en voz alta, ni para dar órdenes a Dios”
Pero la oración no es entendida como se debiera. Nuestras oraciones no han de informar a Dios de algo que él no sabe. El Señor está al tanto de los secretos de cada alma. Nuestras oraciones no tienen por qué ser largas ni decirse en voz alta. Dios lee los pensamientos ocultos. Podemos orar en secreto, y el que ve en secreto oirá y nos recompensará en público.—Mensajes para los Jóvenes, 245.
Nuestras peticiones no deben cobrar forma de órdenes, sino de una intercesión para que él haga las cosas que deseamos que haga.—Consejos sobre la Salud, 376.
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LA ORACIÓN
CAPÍTULO 19- “LAS ACTITUDES EN LA ORACIÓN ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: Adriana Jiménez & América Lara
