
Con frecuencia, los que reciben la verdad se hallan entre los pobres en bienes terrenos; pero no deben hacer de ello una excusa para descuidar aquellos deberes que les incumben en reconocimiento de la preciosa luz que han recibido. No deben dejar que la pobreza les impida allegarse tesoros en los cielos. Las bendiciones que están al alcance de los ricos lo están también al de los pobres. Si son fieles en emplear lo poco que poseen, su tesoro en los cielos aumentará de acuerdo con su fidelidad. Es el motivo, no la cantidad, lo que hace valiosas sus ofrendas a la vista del cielo.
A todos se debe enseñar a hacer lo que puedan por el Maestro; a devolverle según él los prosperó. Él pide como deuda justa un diezmo de sus ingresos, sean grandes o pequeños; y aquellos que lo retienen, cometen un robo hacia él, y no pueden esperar que su mano prosperadora esté con ellos. Aun cuando la iglesia se componga mayormente de hermanos pobres, el asunto de la benevolencia sistemática debe explicarse cabalmente, y debe adoptarse el plan de todo corazón. Dios puede cumplir sus promesas. Sus recursos son infinitos, y él los emplea todos en el cumplimiento de su voluntad. Y cuando ve un fiel cumplimiento del deber en el pago del diezmo, a menudo, en su sabia Providencia, abre caminos para que aumenten los ingresos. El que cumpla la disposición de Dios en lo poco que le haya sido dado, recibirá el mismo pago que aquel que da de su abundancia (Obreros evangélicos, pp. 234,235).
Algunos no tienden naturalmente a la devoción, y por lo tanto debieran fomentar y cultivar el hábito de examinar detalladamente sus propias vidas y motivos y debieran fomentar de un modo especial el amor por los ejercicios religiosos y por la oración secreta (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 455).
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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2023.
1re. Trimestre 2023 «ADMINISTRAR PARA EL SEÑOR… HASTA QUE ÉL VENGA»
Lección 4: «LAS OFRENDAS PARA JESÚS»
Colaboradores: Ana Hironymus & Esther Jiménez