«Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta.
¿Acaso dice y no hace?
¿Acaso promete y no cumple?
Él dio una bendición, y no podré revocarla».Números 23: 19-20

AL APRENDER MÁS Y MÁS acerca de quién es Dios y lo que nosotros somos delante de él, temeremos y temblaremos en su presencia.— El ministerio de curación, cap. 36, p. 309.
Señaló Jesús ante sus oyentes al Gobernante del universo bajo un nuevo nombre: «Padre nuestro». Quería que entendieran con cuánta ternura el corazón de Dios anhelaba recibirlos. Enseñó que Dios se interesa por cada alma perdida; que «tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos» (Sal. 103: 13, NVI).
Únicamente la religión de la Biblia presenta al mundo un concepto como este de Dios. El paganismo enseñaba a mirar al Ser Supremo como objeto de temor antes que de amor, como una deidad malévola a la que es preciso aplacar con sacrificios, en vez de un Padre que derrama sobre sus hijos el don de su amor. Aun el pueblo de Israel había llegado a estar tan ciego a la preciosa enseñanza de los profetas con referencia a Dios, que esta revelación de su amor paternal parecía un tema original, un nuevo don al mundo.
Los judíos creían que Dios amaba a los que le servían —los cuales eran, en su opinión, quienes cumplían las exigencias rabínicas— y que todo el resto del mundo vivía bajo su desaprobación y maldición. Pero no es así, dijo Jesús; el mundo entero, los malos y los buenos, reciben el sol de su amor.— El discurso maestro de Jesucristo, cap. 3, pp. 116-117.
Dios no nos trata como la gente se trata. Los pensamientos de él son pensamientos de misericordia, de amor y de la más tierna compasión.— El camino a Cristo, cap. 6, P. 81.
#MatinalVespertino
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Zabdy Moscoso & Martha Gonzalez
