«Te doy gracias, Señor, porque me has respondido y porque eres mi Salvador». Salmo 118:21
Cuando los filisteos supieron que David había sido consagrado como rey de Israel, intentaron atacarlo; mientras tanto, David se retiró a la fortaleza y desde ahí consultó a Dios para ver si podía atacar a los filisteos. Dios le garantizó la victoria sobre ellos. Una vez más, los filisteos insistieron y, de nuevo, el Señor le otorgó la victoria a Israel. Dios le explicó a David de manera muy clara la estrategia para ganar en la batalla esa vez.
Si David no le hubiera hecho caso a las instrucciones de Dios, no habría obtenido la victoria.
Si buscas a Jesús de corazón, él te dirá qué necesitas hacer para salir victorioso en cada etapa de tu vida.
Actividad. Con la ayuda de tu papá o tu mamá, haz un teléfono de papel. En el auricular escribe: «Jesús», y en los números coloca letras para formar la palabra «cielo». Recuerda que puedes comunicarte con Jesús en todo momento.
Oración. Gracias, Jesús, por escucharme y ayudarme a obtener la victoria. Amén.