«Jehová es Rey eternamente y para siempre» Salmo 10: 16.

Ver a Dios como rey es verlo como alguien cuya autoridad no le fue dada por otro, y por lo tanto, no responde a nadie. Él es su propia ley, y no necesita consultar a otros ni esperar que un tercero lo autorice a actuar o a tomar una decisión.
El retrato de Dios como Rey nos habla de un estatus; porque ser rey no es un cargo o una función, sino un estatus. Dios no tiene el trabajo de rey ni el puesto de rey, Dios es el Rey.
Entender que Dios es tu Rey es también aceptar que tú eres su súbdito, que estás bajo sus órdenes y sus leyes, y que hacer algo contrarío a ellas es considerado rebelión. Frente al rey, las únicas opciones para los súbditos son la obediencia o la rebelión.
Nuestro Rey aparece retratado también como «eterno». Los reyes de este mundo tienen estatus de por vida. Aun cuando abdiquen por la edad, el estado de salud o por alguna razón sociopolítica, siguen recibiendo el título de «rey emérit0>> hasta que mueran. En el caso de nuestro Dios, él es inmortal, él es y será siempre Rey, sin abdicaciones, sin derrocamientos, sin inestabilidades de ningún tipo.
Esto último nos debe hacer pensar en dos cosas:
1. Si Dios es y será Rey para siempre, entonces el verdadero éxito en la vida consiste en aprender a someterse a él y a vivir en obediencia a sus leyes, porque no existe la posibilidad de que podamos cambiarlas ni anularlas.
2. Si Dios es Rey para siempre, entonces él puede ofrecer a sus súbditos un reino eterno, porque él mismo lo garantiza.
A donde vayas hoy, no olvides quién tiene el poder. No olvides que eres súbdito del Rey de reyes, que gobierna en base al amor y la gracia. Y también recuerda que estás de paso en este mundo, porque vas rumbo al reino que nunca se acabará. ¡Allá nos vemos! ¡Que viva el Rey!
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2024
«ASÍ ES DIOS» Aprendiendo a conocer a Dios
Por: Pr Roberto Herrera
Colaboradores: Nilken Ortíz y Silvia García