martes , 15 septiembre 2026
Matinal Para Damas 2019

DIOS COMPENSA

Cuando el Señor vio que Lea no era amada, le concedió hijos. Génesis 29:31, NBD.

LEA

Lea creció a la sombra de su hermana. Raquel era más bella. Cuando aquel forastero se enamoró de su hija menor, Labán utilizó a Lea como moneda de cambio y la hizo casar con un esposo que no la amaba. Imagino la humillación que debió de sentir Lea al verse descubierta por un Jacob desesperado y frustrado. Sin embargo, cuando la Biblia narra la historia en la que Lea es humillada, no encontramos palabras de queja o victimismo de parte de ella. Al contrario, Lea supo adaptarse y capitalizar las circunstancias, avanzando en medio de las desventajas. Como una flor que crece en terreno árido, se acostumbró a abrirse paso a pesar de no ser la más favorecida ni la más popular.

Dios se compadeció de Lea, y compensó su situación de desventaja ante Raquel, dándole la inmensa bendición de la maternidad. En Génesis 29:31, la Biblia narra que «cuando el Señor vio que Lea no era amada, le concedió hijos» (NBD). «Lea quedó embarazada y dio a luz un hijo, a quien llamó Rubén, porque dijo: ‘El Señor se ha dado cuenta de mi sufrimiento, y ahora mi esposo me amará’. Al poco tiempo, volvió a quedar embarazada y dio a luz otro hijo, a quien llamó Simeón, porque dijo: ‘El Señor oyó que yo no era amada y me ha dado otro hijo’. Después quedó embarazada por tercera vez y dio a luz otro hijo. Lo llamaron Leví, porque ella dijo: ‘Ciertamente esta

vez mi esposo sentirá cariño por mí, ya que le he dado tres hijos'» (Génesis 29:32-34, NTV).

Lea concibió seis de los doce hijos de Israel. Dios la bendijo en abundancia. Bien podría haber sucumbido a la frustración, a la tristeza o la amargura. Tenía todas las razones para hacerlo. Sin embargo, Lea se dio la oportunidad de ser feliz. Reflexionó: «El Señor oyó que yo no era amada y me ha dado otro hijo».

En muchos momentos, como le sucedió a Lea, hay gente que nos hace sentir como monedas de cambio u objetos de poco valor. Pero «a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien» (Romanos 8:28).

Dios ve. Dios oye. Dios lleva tu nombre escrito en la palma de su mano y no te va a soltar nunca.

— Adriana Perera

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#RadioJovenAdventista
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2019
Hijas del Rey

Diana de Aguirre

Narrado por: Norma Salinas & Silvia García

 

 

 

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