«Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único» (Juan 3: 16).

A [nombre] le gusta ver cocinar a su mamá. A veces la ayuda a mezclar los ingredientes y removerlos.
La mamá de [nombre] siempre le advierte que no toque la hornilla. Pero un día [nombre] decide tocarla y se quema.
¿Debe su mamá castigarlo(a), o ponerle la mano en agua fría para aliviársela?
La mamá lleva a [nombre] al médico y el doctor le venda el dedo.
¿Debe la mamá hacer que [nombre] le pague al médico, o pagar ella? La enfermera le da un regalo a [nombre].
¿Debe darle un dulce o una calcomanía?
[Nombre] se quemó el dedo por desobedecer, pero su mamá hizo que se sintiera mejor y lo(a) llevó al doctor.
Dios hizo lo mismo por nosotros. Por desobedecer a Dios, merecemos un castigo. De hecho merecemos morir. Pero Dios nos ama tanto, que envió a su Hijo para que sufriera nuestro castigo. Jesús pagó lo que nosotros hicimos.
Querido Dios, gracias por llevar mi castigo. Amén.
Materiales: Lápiz y papel.
Actividad: Narrar una historia. Cada vez que le presentes las opciones al niño, haga rápido un dibujo de ellas y encierre en un círculo la que el niño elija.
Tomado de: Lecturas devocionales para los más pequeños 2014
«¿Qué dice Jesús?»
Rosanne C. Tetz