viernes , 17 julio 2026
Devocional Vespertino 2025

«DIGNO ES EL CORDERO»

«El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza».

Apocalipsis 5: 12

No merecemos el amor de Dios, pero Cristo, nuestro fiador, es sobremanera digno y capaz de salvar a todos los que acudan a él.— El discurso maestro de Jesucristo, cap. 2, p. 23.

Cristo se deleita en utilizar un material aparentemente sin esperanza y convertirlo en el objeto de su gracia, aquellos que Satanás ha envilecido y mediante quienes ha trabajado, Se regocija en librarlos del sufrimiento y de la ira que habrá de derramarse sobre el desobediente.— Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 311.

Si el enemigo logra que los abatidos aparten sus ojos de Jesús, se miren a sí mismos y fijen sus pensamientos en su indignidad en vez de fijarlos en los méritos, el amor y la compasión de Jesús, los despojará del escudo de la fe, logrará su objeto, y ellos quedarán expuestos a violentas tentaciones. Por lo tanto, los débiles han de volver los ojos hacia Jesús y creer en él. Entonces ejercitarán la fe.— Primeros escritos, cap. 17, p. 104.

El Hijo de Dios lo dio todo para redimimos: vida, amor y sufrimientos. ¿Es posible que nosotros, seres indignos de tan inmenso amor, nos neguemos a entregarle nuestro corazón? Cada momento de nuestra vida hemos compartido las bendiciones de su gracia, y por eso no podemos comprender plenamente las profundidades de la ignorancia y la miseria de las que hemos sido rescatados.— El camino a Cristo, cap. 5, p. 69.

Muchos cometen un grave error en su vida religiosa al mantener la atención fija en sus sentimientos para juzgar si progresan o si declinan. Los sentimientos no son un criterio seguro. No hemos de buscar en nuestro interior la evidencia de nuestra aceptación por Dios. No encontraremos allí otra cosa que motivos de desaliento. Nuestra única esperanza consiste en mirar a Jesús, «autor y consumador de nuestra fe» (Heb. 12: 2). En él está todo lo que puede inspirarnos esperanza, fe y valor. Él es nuestra justicia, nuestro consuelo y regocijo.

El sentimiento de nuestra debilidad e indignidad debe inducimos a invocar con humildad de corazón el sacrificio expiatorio de Cristo. Al confiar en sus méritos, hallaremos descanso, paz y gozo. Él salva hasta lo sumo a todos los que se allegan a Dios por él.— Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 186.

EL PRECIO DE  LA GRACIA 

Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García

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