sábado , 18 abril 2026
Notas de Ellen G. White 2023

DESPÍDELA

El Salvador manifestó compasión divina  hacia  la mujer  sirofenicia. Su corazón  fue  conmovido  al  contemplar su aflicción.  Anhelaba  darle una seguridad inmediata de que su oración  había sido  escuchada; pero quería  enseñar una  lección a sus discípulos, y por un momento pareció desatender el  clamor de su corazón  torturado.  Cuando  la fe de la mujer se hubo  manifestado, le dirigió palabras de encomio,  y la envió  con  la preciosa  bendición que  había  pedido.  Los  discípulos nunca  olvidaron esta  lección, y fue  registrada para  demostrar el resultado de la oración perseverante.

Fue Cristo   mismo  quien  puso  en  el  corazón  de  aquella  madre la persistencia  que  no  pudo  ser  rechazada.  Fue  Cristo   el  que  concedió valor  y  determinación  ante  el juez   a  la  viuda  suplicante.  Fue  Cristo quien,  siglos   antes,   en  el  conflicto  misterioso  desarrollado junto  al Jacob,  había  inspirado a Jacob  la misma  fe perseverante. Y no dejó  sin recompensar la confianza que él mismo  había  implantado (Palabras de vida del gran Maestro,  pp. 138, 139).

Jesús  conoce  la  carga  del  corazón  de  toda  madre.  Aquel  cuya madre  luchó con  la pobreza  y las privaciones simpatiza con toda madre apenada.  El que hiciera  un largo viaje para aliviar el corazón angustiado de una cananea,  hará otro tanto por las  madres de hoy.  El  que devolvió a la viuda de Naín su  único  hijo, y en su agonía  de la  cruz se acordó  de su propia  madre, se conmueve  hoy por el pesar  de las  madres.  Él  las consolará y auxiliará en toda aflicción y necesidad…

En los  niños allegados  a él, veía el  Salvador  a hombres y mujeres que serían un día herederos  de su gracia y súbditos de su reino, y algunos, mártires  por su causa.  Sabía que aquellos  niños  le  escucharían  y le  aceptarían por Redentor  con mejor voluntad  que los adultos, muchos de  los  cuales eran  sabios  según el  mundo,  pero  duros de corazón.  Al enseñarles,  se colocaba  al  nivel de ellos.  El, la  Majestad de los cielos, respondía a sus preguntas  y simplificaba sus importantes lecciones para que  las comprendiera  su inteligencia  infantil.  Plantaba en  la  mente  de ellos  la  semilla de la  verdad, que años después  brotaría  y llevaría  fruto para vida eterna (El ministerio de curación, p. 27).

Si no se lleva la oveja perdida de vuelta al aprisco, vaga hasta que perece, y muchas almas descienden a la ruina por falta de una mano que se extienda para salvarlas.  Los que van errantes pueden parecer duros e indiferentes;  pero si  hubieran tenido las  mismas ventajas  que otros han tenido,  habrían revelado  mayor nobleza de alma,  y mayor talento para la utilidad.  Los ángeles se compadecen  de ellos.  Los ángeles  lloran mientras los  ojos humanos están secos y los corazones cerrados a la piedad.

¡Oh, la falta de simpatía profunda y enternecedora por los tentados y errantes!  ¡Oh, más del espíritu de Cristo, y menos, mucho menos del yo!  (Palabras de vida del gran Maestro, p. 150).

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2023.
4º. Trimestre 2023 «LA MISIÓN DE DIOS: MI MISIÓN»
Lección 11: «MISIÓN EN FAVOR DE LOS NO ALCANZADOS: Segunda parte»
Colaboradores: Ana Hironymus & Esther Jiménez

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