2 Timoteo 3:14-17
«Desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús».
2 -Timoteo 3: 15
Vemos la ventaja que tuvo Timoteo al recibir un ejemplo correcto de consagración y verdadera santidad. La religión era la atmósfera de su hogar. El poder espiritual manifiesto de la piedad en el hogar preservó la pureza de su lenguaje y lo mantuvo libre de todo sentimiento corruptor.— Comentario bíblico adventista, t. 7, 930.
Dios había ordenado a los hebreos que enseñaran a sus hijos lo que él requería y que les explicaran cómo había obrado con sus padres. Este era uno de los deberes especiales de todo padre de familia, y no debía ser delegado a otra persona. En vez de permitir que lo hicieran labios extraños, debían los corazones amorosos del padre y de la madre instruir a sus hijos. Con todos los acontecimientos de la vida diaria debían ir asociados pensamientos referentes a Dios. Las grandes obras que él había realizado en la Liberación de su pueblo, y las promesas de un Redentor que había de venir, debían relatarse a menudo en los hogares de Israel. Las grandes verdades de la providencia de Dios y la vida futura se inculcaban en la mente de los jóvenes.
Se la educaba para que pudiera discernir a Dios tanto en las escenas de la naturaleza como en las palabras de la revelación. Las estrellas del cielo, los árboles y las flores del campo, las elevadas montañas, los riachuelos murmuradores, todas estas cosas hablaban del Creador. El servicio solemne de sacrificio y culto en el santuario, y las palabras pronunciadas por los profetas eran una revelación de Dios.
Tal fue la educación de Moisés en la humilde choza de Gosén; de Samuel, por la fiel Ana; de David, en la morada montañesa de Belén; de Daniel antes de que el cautiverio lo separara del hogar de sus padres. Tal fue, también, la educación del niño Jesús en Nazaret; y la que recibió el niño Timoteo quien aprendió de labios de su «abuela Loida>> y de su «madre Eunice» las verdades eternas de las Sagradas Escrituras (ver 2 Tim. I: 5; 3: 15).— Patriarcas y profetas, cap. 58, pp. 581, 582.
Padres, hay una gran obra que deben hacer para Jesús. [..] Satanás trata de aprisionar a los niños como con cintas de acero, pero ustedes pueden tener éxito en llevarlos a Jesús solo mediante decididos esfuerzos personales.— Mensajes selectos, t. 1, pp. 374, 375.
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Devocional Vespertino para 2024.
«Conflicto y Valor»
Por: Elena G de White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
