Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza. Proverbios 21:5
Cuando tratamos de tomar una decisión rápidamente o sin pedirle a Dios dirección, Satanás estará allí diciendo: “¡Adelante! ¡Estarás bien! ¡No te preocupes! Pero convenientemente omite cualquier mención de las consecuencias. Esto se debe a que Satanás quiere que fracases; su objetivo final es destruirte.
El Padre, sin embargo, siempre está preocupado por las ramificaciones de nuestras acciones. Al mirar atrás en nuestras vidas, ¿cuántos de nosotros, si hubiéramos considerado las consecuencias de nuestras decisiones, hubiéramos tomado la misma decisión? Seguramente todos tenemos algunas que nos gustaría volver a hacer.
Pero siempre que Dios habla, tiene en mente tu futuro. Por eso te anima a preguntar: «Si tomo esta decisión, ¿qué pasará con mi familia, con mi trabajo, con mi caminar con el Señor?» Su amoroso Salvador no es solo el Dios de hoy, también reina sobre el mañana.
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Tomado de la: Lectura Devocional de Familiares 2026
«CADA DÍA EN SU PRESENCIA»
Por: Charles F. Stanley
Colaboradores: Familia Mariscal y Claudia Escamilla
