– ¡Diego, no te mojes! ¡Te vas a enfermar! -le decía su mamá.
Sin embargo, estaba haciendo tanto calor que Diego pensó que no le haría mal quedarse debajo del agua de los aspersores, ¡y que su mamá estaba exagerando!
Y a la mañana siguiente:
– ¡Mamá, mamá! Me duele mucho la cabeza y la garganta.
– Hijo, te dije que no te mojaras. Ahora tienes que sufrir las consecuencias de tu desobediencia -le dijo su madre cariñosamente, mientras iba a buscar un remedio para curarlo.
¿Y yo?
Tus padres saben lo que es mejor para ti. ¡Confía en ellos!
Mi oración para hoy
Jesús, ayúdame a estar atento a las recomendaciones de mis padres y a ser obediente.
En la Biblia leemos:
«Hijos, obedezcan en todo a sus padres, porque esto agrada al Señor» (Colosenses 3: 20).
«CADA DÍA CON JESÚS»
Por: Maria Augusta Lopes, Lara Figueiredo, Paulo Sérgio Macedo
