«Dichosos los humildes, porque heredarán la tierra prometida» Mateo 5:5
La mansedumbre es una característica hermosa que tienen ciertas personas que han nacido con un temperamento más dócil o que han aprendido poco a poco a ser nobles y a tener un corazón compasivo y sabio capaz de saber cuándo es prudente hablar y defenderse, y cuándo es prudente callar. Ya habrás notado que esto es más fácil para algunos que para otros.
En Gálatas 5:22 y 23 se encuentran los frutos del Espíritu Santo, y entre ellos está la mansedumbre. Lo impresionante de estos frutos es que no fluyen naturalmente en nosotros, sino que es algo que es dado o regalado para cambiar lo malo en bueno. Es importante aclarar que ser manso no significa ser débil, tímido ni cobarde. Es justamente lo contrario, ya que para ser manso y humilde es necesario ser valiente y fuerte.
Jesús fue manso en ciertas oportunidades, especialmente las horas antes de morir en la cruz; pero también vemos a Jesús usando palabras firmes y defendiendo a su Padre celestial y así mismo cuando lo cuestionaban o trataban de hacerle trampas; allí Jesús no se muestra débil ¡ni mucho menos cobarde!
A Juan se lo llamaba «hijo del trueno» antes de ser discípulo de Jesús y eso no suena muy amigable, suena más bien a ser agresivo y enojón. Sin embargo, después de pasar tres años y medio al lado de su Maestro tuvo una transformación en su forma de ser y llegó a ser el discípulo «amado».
De hecho, conociendo Jesús el carácter transformado de Juan, le dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo“. Luego le dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre“. Desde entonces, ese discípulo la recibió en su casa» (Juan 19:26, 27). Está muy claro que Jesús no hubiera dejado a su madre en manos del «hijo del trueno», ¿cierto? ÉI la amaba y necesitaba que la cuidaran y protegieran, y la persona ideal fue Juan por su carácter manso y bondadoso. Sin duda, Juan habla recibido los frutos dados por el Espíritu Santo.
Y tú, ¿eres manso? Pide en oración recibir este don o regalo del cielo para que tengas un corazón manso y humilde cada día y así puedas también heredar la Tierra Prometida como recompensa.
Nina
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Menores 2022.
“UN RAYITO DE LUZ PARA CADA DÍA”
Por: «Gabriela Ruth Brizuela de Graf
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