Texto Clave: Nehemías 9; 13: 1-22;; Profetas y reyes; cap. 56 pp. 449-453; Creencias fundamentales 22, 17, 12.
VERSICULO PARA MEMORIZAR
“»¡Den gracias al Señor! ¡Proclamen su nombre! Cuenten a los pueblos sus, acciones Canten himnos en su honor, ¡Hablen de sus grandes hechos!”. (1 Crónicas 16: 8,9)”
MENSAJE
«Servimos a Dios cuando compartimos lo que él ha hecho por nosotros.».
Imagina que te eligen como anciano en tu iglesia, ¿cómo tratarías a los miembros que no estén dispuestos a servir a Dios? Veamos a continuación la forma como el «anciano» Nehemías se las arregló para resolver los problemas que le salían al paso.
Jerusalén, día 25 del mes de Elul, año20
La muralla que rodea Jerusalén ya está terminada. Han finalizado las fiestas; y las celebraciones. Hoy hemos podido pensar en cosas más solemnes. Corro es nuestra costumbre, hemos ayunado, nos hemos vestido con ropa áspera y echado polvo sobre nuestras cabezas. Hemos escuchado las enseñanzas del libro de la ley, y después confesamos nuestros pecados. Esto nos llevó la mitad del día. Adoramos y alabamos a Dios durante el resto del día.
Los levitas elevaron una hermosa oración en la que expresaban cómo Dios nos ha bendecido desde el principio. Se refirieron al pedido de Dios para que Abraham saliera de la ciudad de Ur; a los sufrimientos de nuestros antepasados en Egipto y a su liberación cuando cruzaron por un camino abierto en medio de las aguas del Mar Rojo. También hablaron de la columna de nube que daba sombra en el día y alumbraba en la noche. Recordaron cómo Dios les había dado su ley, cómo los había alimentado con maná, cómo les había dado agua, y cómo su ropa y calzado no se habían gastado durante los cuarenta años de su peregrinación y que finalmente los había hecho entrar en la tierra prometida.
A continuación comentaron acerca de la lamentable desobediencia del pueblo a los mandamientos de Dios, a pesar de la forma admirable como él los había tratado. Dios permitió que fueran llevados de nuevo al cautiverio. Hablaron de lo bueno, paciente, misericordioso y bondadoso que Dios ha sido en su trato con la desobediencia de nuestros antepasados, y con la nuestra ahora. Yo rebosaba de agradecimiento mientras pensaba en la bondad de nuestro Señor.
Día 1, año 32 (12 años después)
Mi trabajo en Jerusalén ha concluido. Ser gobernador de Judá durante estos doce últimos años ha sido muy satisfactorio para mí. Nunca he aceptado pago alguno por mi trabajo, ni una moneda de plata o un plato de comida. La gente se ha establecido en este lugar con sus familias. Entienden lo que es la ley y la obedecen. Los sacerdotes están cumpliendo sus deberes. Ahora volveré a Persia, a servir al rey Artajerjes.
Algún tiempo después en Susa, Persia
He estado ayunando y orando por Judá, porque he oído cosas muy desagradables que están sucediendo. He pedido al rey Artajerjes que me permita regresar a Jerusalén.
Jerusalén
¡No puedo creer lo que ha sucedido aquí durante mi ausencia! El sumo sacerdote Eliasib permitió que un miembro de su familia se casara con un pariente de Tobías. ¿Pueden creerlo? ¡Tobías, nuestro peor enemigo, aquel que nos causó tantas dificultades cuando reedificábamos la muralla! Dios ordenó a Moisés hace mucho tiempo que ¡ni siquiera debíamos permitir que los antepasados de Tobías vivieran cerca de nosotros!
Pero eso no es lo peor: Eliasib le facilitó un aposento del templo, y no uno cualquiera, sino el lugar donde se guardan los diezmos y las ofrendas que pertenecen a los levitas, a los músicos y a los cuidadores de las puertas. Eso me puso de muy mal humor. Arrojé fuera del templo todas las pertenencias de Tobías y ordené que se purificara ese aposento. A continuación hice llevar nuevamente las cosas que pertenecían a ese lugar, como las ofrendas de cereales y el incienso.
Después descubrí que 105 levitas y los músicos se habían dedicado a la agricultura porque el pueblo no los sostenía financieramente. Busqué alas dirigentes y les pregunté por qué habían permitido eso. Pero no pudieron darme razones. De modo que recorrí las granjas y traje de vuelta a los levitas y a los músicos. Después de eso el pueblo comenzó a llevar los diezmos y ofrendas al templo, y yo los guardé en el aposento de la tesorería. Puse a Selemías, Sadoc y Pedaías a cargo de los mismos. Hanán, hijo de Zacur, les ayudará. Son un sacerdote, un maestro y un levita; en ese orden. Son hombres honrados. Sé que actuarán correctamente en su relación con el pueblo.
Para ese tiempo observé que algunas personas trabajaban los sábados. Hacían vino, cargaban cereales en asnos y llevaban granos, vino, uvas, higos y pescado para venderlos. Volví a vérmelas con los dirigentes. Les pregunté por qué permitían esas transgresiones. Por cierto que no supieron qué decir. Estaban profanando el día de reposo, como lo habían hecho sus antepasados. iNo podía creer que no hubieran aprendido la lección! De modo que ordené que las puertas de la ciudad permanecieran cerradas desde la puesta del sol del viernes hasta el final del sábado. Incluso puse a mis siervos a cuidar las puertas.
Una o dos veces unos pocos mercaderes pasaron la noche fuera de Jerusalén. Pero les advertí que si lo hacían nuevamente, nunca más tendrían ocasión de vender sus mercancías en la ciudad, ni siquiera durante otros días de la semana. Después de eso ya no volvieron en sábado. Luego ordené a los levitas que se purificaran y fueran a cuidar las puertas de la ciudad. Les dije que era su deber asegurarse de que el sábado conservara su carácter sagrado.
Nada de esto fue fácil, pero tenía que hacerse. Tenía que recordar al pueblo que debía vivir en la forma como Dios había establecido. Creo que todos están en el camino correcto una vez más. Agradezco a Dios por su paciencia y misericordia con Israel.
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Lección de Escuela Sabática para INTERMEDIARIOS
4to Trimestre 2022
Lección 9: «DAR LA GLORIA A DIOS»
Colaboradores: Karla González & Sandra Mojica

