
Los enemigos de Daniel, sabiendo que él oraba a Dios, convencieron al rey Darío para que ordenara que solamente estaba permitido orar al rey. Si alguien desobedecía, iría a parar a una cueva llena de leones hambrientos. Cuando llegó la hora de orar, Daniel se arrodilló como era su costumbre y oró a Dios. Así que fue llevado a la temida cueva. Sin embargo, Daniel confió en Dios y los leones no le hicieron daño.
¿Y yo?
Daniel no tuvo miedo porque sabía que Dios era más fuerte e iba a librarlo.
Mi oración para hoy
Señor, yo quiero confiar en ti siempre.
En la Biblia leemos:
«Entonces el rey se alegró mucho y ordenó que sacaran del foso a Daniel. Cuando lo sacaron, no le encontraron ninguna herida, porque tuvo confianza en su Dios» (Daniel 6:23).
«CADA DÍA CON JESÚS»
Por: Maria Augusta Lopes, Lara Figueiredo, Paulo Sérgio Macedo
