«Hagan todo con amor» (1 Corintios 16:14).
Durante unas charlas en Okinawa, Japón, conocí a Kaito, un joven cuya historia personifica esta lectura. Se me acercó después de una sesión. Su relato fue impactante, un reflejo vivo de lo que significa hacer todo con amor.
Kaito había sido un estudiante destacado. Su mundo giraba en torno al éxito, y cada actividad, cada proyecto, cada interacción estaba teñida de la urgencia de sobresalir. Sin embargo, a pesar de sus logros, Kaito sentía un vacío. Era como si estuviera escalando una montaña sin nunca alcanzar la cima.
Todo cambió cuando se encontró con un grupo de cristianos en su universidad. Lo invitaron a un evento de caridad donde, por primera vez, se le pidió que sirviera sin esperar nada a cambio. Inicialmente, Kaito estaba confundido. No entendía cómo la gente podía dar tan generosamente de su tiempo y sus recursos sin buscar un beneficio directo. Pero, a medida que participaba, algo dentro de él comenzó a cambiar.
La experiencia lo transformó. Kaito comenzó a involucrarse más, no por obligación, sino porque había descubierto la alegría que surge de actuar con amor. Aprendió que cada acto de servicio deja una marca de amor en el mundo, una huella que permanece. Aprendió que cuando el amor es la fuerza motriz detrás de nuestras acciones, el impacto es profundo y duradero. Encontró satisfacción en la sonrisa de gratitud de aquellos a quienes servía, y en la gratitud silenciosa de los que eran bendecidos por su generosidad.
Oración: Ayúdame, Padre, a vivir de acuerdo con 1 Corintios 16:14, haciendo todo con amor.
Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2025
“MEGAVALIOSOS»
Por: Andrés J. Peralta
Colaboradores: Jhygceli Dávila y Adriana Jiménez
