«También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas.» Génesis 13:5
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LA salida de Egipto no fue feliz. Verdaderamente, Abraham había llegado a ser «muy rico en ganado, plata y oro». Así también Lot, que ahora «tenía rebaños, ganado y tiendas de campaña». Pero había un espíritu diferente en la caravana. Los siervos se peleaban entre sí. Cuando acampaban de noche había palabras airadas y golpes.
La Biblia dice: «Por eso comenzaron las fricciones entre los pastores de los rebaños de Abram y los que cuidaban los ganados de Lot».
Una de las razones del problema era que no había suficiente pasto para alimentar a tantos animales. Es muy probable que tampoco hubiese suficientes pozos para abrevarlos. «La región donde estaban no daba abasto para mantener a los dos, porque tenían demasiado como para vivir juntos». Algo había que hacer. No se podía viajar a la Tierra Prometida con conflictos en el campamento.
Una vez más, vernos la verdadera grandeza de Abraham. Lo llamó a Lot y le dijo de manera muy bondadosa y amable:
—»No debe haber pleitos entre nosotros, ni entre nuestros pastores, porque somos parientes. Allí tienes toda la tierra a tu disposición. Por favor, aléjate de mí. Si te vas a la izquierda, yo me iré a la derecha, y si te vas a la derecha, yo me iré a la izquierda».
¡Qué generosidad por parte de Abraham! Al estar a cargo de la caravana, bien podría haber elegido lo mejor para sí. Pero no lo hizo, sino que le dio a su sobrino la posibilidad de elegir. ¡Qué ejemplo para nosotros!
Lot no merecía tanta bondad. Después de todo lo que Abraham había hecho por él, debiera haber dicho: «Querido tío, elige tú primero, y con gusto tomaré lo que quede». Pero no lo hizo.
En lugar de eso, «Lot levantó la vista y observó que todo el valle del Jordán, hasta Zoar, era tierra de regadío, como el jardín del Señor… Entonces Lot escogió para sí todo el valle del Jordán, y partió hacia el oriente. Fue así como Abram y Lot se separaron. Abram se quedó a vivir en la tierra de Canaán, mientras que Lot se fue a vivir entre las ciudades del valle, estableciendo su campamento cerca de la ciudad de Sodoma».
Al mirar el hermoso valle verde y encantador desde la ladera de la montaña al sol de la mañana, con la hebra plateada del río Jordán que lo atravesaba por el medio, Lot se dijo: «¡Qué hermoso lugar para vivir! ¡Qué excelente pastura para mi ganado! ¡Cuánto me voy a enriquecer allá!»
Quizá también, al ver el valle salpicado de pequeñas aldeas y la ciudad de Sodoma en la distancia, pensó qué lindo sería establecerse y estar cómodo, en vez de andar vagando por la tierra con Abraham. ¡Qué bien podría pasarla en Sodoma, con sus espléndidos mercados y muchos lugares de diversión!
Sabía muy bien que Sodoma era una ciudad malvada, porque todos hablaban de los que sucedía allí, pero pensó que no pasaría nada si él vivía allí. Que a él no le pasaría nada. Podría ser peligrosa para otros, pero él estaría bien. De todos modos, asumiría el riesgo.
Así que Lot tomó la decisión. Escogió la llanura del Jordán con sus buenos campos de pastoreo, su abundancia de agua y sus ciudades. Y estableció «su campamento cerca de la ciudad de Sodoma».
Es lo peor que podría haber hecho, el mayor error que cometió en su vida. Aunque él no lo sabía, ese hermoso valle pronto se convertiría en un campo de batalla. La gente que vivía en esas bonitas aldeas pronto serían llevadas cautivas por ejércitos invasores. Y Sodoma, esa gran ciudad tentadora, estaba a punto de ser totalmente destruida por el fuego.
Nunca vale la pena ser egoísta. A veces, la persona que acapara lo mejor para sí tal vez parezca beneficiarse por un tiempo. Pero, a la larga, está destinada a perder. Debiéramos orar pidiendo la gracia y la grandeza de Abraham, que le dio a elegir primero a otro.
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Tomado de: Las Bellas Historias de la Biblia
Por: «Arthur S. Maxwell»
Colaboradores: Noel Ramos & Miguel Miguel
