Experimenta: Ojalá que nunca te hayas aliado con alguien, como esas hormigas, para lastimar a alguien.
Los padres de Jaime le permitieron adoptar una tortuga. La llamaron Beans y cuidaron durante algún tiempo. De tamaño mediano, erá tímida. No salía mucho de su caparazón, solamente cuando la sacaban para jugar.
Una mañana, antes de salir al colegio, Jaime se asomó al tortuguero para despedirse de Beans, pero no asomó la cabeza. Jamie la tomó por el caparazón y la puso sobre una piedra. Durante el transcurso de la mañana la abuela de Jaime observó varías veces que no se movía. Pero no le dio importancia; pensó que era parte de su timidez.
Cuando Jaime regresó por la tarde se acercó a Beans para alimentarla, pero la tortuga seguía sobre la piedra donde la había puesto en la mañana.
– Mamá, creo que Beans está enferma; no se ha movido durante todo el día.
La mamá, la hermanita y la abuela de Jaime se acercaron y le dijeron que la sacara al jardín a jugar; quizá necesitaba un poco de sol. Jamie tomó a Beans por el caparazón. Al levantarla todos dieron un grito: en el caparazón estaba nada más una parte del cuerpo de Beans. La sorpesa fue tan desagradable y triste que la hermanita de Jaime lloró. ¿Qué le había pasado a la tortuga?
Al mover el tortuguero descubrieron una colonia de hormigas que se había apoderado de la tierra donde Beans se enterraba. Todo indicaba que se habían comido a la tortuga durante la noche y parte del día, dejando solamente el caparazón. ¡Cuánta violencia!
Algunos se unen a otros para dañar a quien no les agrada: es un delito al que llaman bullying. A Dios lo entristecen estas acciones. Recuerda que dio a su Hijo, Jesús, por amor a todos, a ti y todos los que te rodean, inclusive aquellos que no te caen bien. Así que respeta la vida y la integridad de todos.
«El Señor vigila a justos y a malvados, y odia con toda su alma a los que aman la violencia» (Salmos 11:5)
Tomado de:
Lecturas Devocionales
para Menores 2015
“Ciencia divertida
para cada día”
Por: Yaqueline Tello Ayala
