«Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel» (2 Samuel 5:3).
¿Qué declaración describe mejor tu actitud cuando tienes que esperar demasiado por una cosa?
_____ Me frustro y molesto, y todo el mundo lo sabe.
_____ Me molesto, pero mantengo el enojo oculto y eso me estresa demasiado.
_____ En verdad, no me importa.
_____ Me emociona porque sé que vale la pena esperar.
_____ Trato de cambiar la situación para ver si puedo hacer que se acelere el proceso.
_____ Pierdo el interés y sigo con otra cosa.
David fue llamado por Dios a ser rey cuando era muchacho, sin embargo tuvo que esperar muchos años y experimentar muchas penurias antes de finalmente portar la corona. ¿Qué crees que lo mantuvo todos esos años que fue prófugo? ¿Qué obstáculos siguió enfrentando al llegar a ser coronado rey de Judá?
Durante esos años, la fe de David pudo haber flaqueado. Parecía que la promesa de Dios distaba mucho de cumplirse. Sin embargo, las experiencias difíciles de esos años lo prepararon para ser el rey que Israel necesitaba.
¿Cómo te sientes cuando oras y pareciera que no recibes respuesta? ¿Por qué el plan de Dios ocasionalmente incluye una larga espera, luchas y momentos de aprendizaje?
2 Samuel 5:3 nos dice que después de los largos años de lucha y penuria de David finalmente recibió la recompensa prometida: llegó a ser rey de todo Israel. De igual manera, recibiremos las bendiciones de Dios si aprendemos a esperarlo con paciencia.

