«Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu».
Salmo 34: 18
Satanás sabe que aquellos que buscan a Dios fervientemente para alcanzar perdón y gracia los obtendrán; por lo tantoles recuerda sus pecados para desanimarlos. Constantemente busca motivos de queja contra los que procuran obedecer a Dios. Trata de hacer aparecer como corrompido aun su servicio mejor y más aceptable. Mediante estratagemas incontables y de las más sutiles y crueles, intenta obtener su condenación.
El ser humano no puede por sí mismo hacer frente a estas acusaciones del enemigo. Con sus ropas manchadas de pecado, confiesa su culpabilidad ante Dios. Pero Jesús, nuestro Abogado, presenta una súplica eficaz en favor de todos los que mediante el arrepentimiento y la fe le han confiado la guarda de sus almas. Intercede por su causa y vence a su acusador con los poderosos argumentos del Calvario. Su perfecta obediencia a la ley de Dios le ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra, y él solicita a su Padre misericordia y reconciliación para el ser humano culpable. Al acusador de sus hijos declara: «Jehová te reprenda, oh Satanás! Estos son la compra de mi sangre, tizones arrancados del fuego». Y los que confían en él con fe reciben la consoladora promesa: «Mira que he hecho pasar tu pecado de ti, y te he hecho vestir ropas de gala» (Zac. 3: 4).
Todos los que se hayan revestido del manto de la justicia de Cristo subsistirán delante de él como escogidos fieles y veraces. Satanás no puede arrancarlos de la mano de Cristo. Este no dejará que una sola alma que con arrepentimiento y fe haya pedido su protección caiga bajo el poder del enemigo. Su Palabra declara: «¿O se acogerá alguien a mi amparo? ¡Que haga conmigo paz!; ¡Sí, que haga la paz conmigo!» (Isa. 27: 5). La promesa hecha a Josué se dirige a todos: «Si andas por mis caminos y si guardas mi ordenanza, y entre estos que aquí están te daré lugar» (Zac. 3:7). Los ángeles de Dios irán a cada lado de ellos, aun en este mundo, y ellos estarán al fin entre los ángeles que rodean el trono de Dios.— Profetas y reyes, cap. 47, p. 392.
SOLO POR GRACIA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
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