«Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo». Juan 14: 27, DHH
EL MUNDO ANHELA PAZ, pero está lejos de encontrarla, puesto que no es algo que se pueda proclamar por decreto ni se pueda recibir de la mano humana o de un sistema religioso o político. La verdadera paz nace en el corazón de una persona cuando acepta a Cristo como su Salvador personal y recibe la maravillosa presencia del Señor en su corazón.
Vemos mucha angustia en el mundo por la inseguridad ante lo que está sucediendo y lo que sucederá en el futuro, pero la paz nos ayuda a estar tranquilos y seguros en medio de un mundo revuelto y lleno de tinieblas. El apóstol Pablo dijo: «Cuando digan: «Paz y seguridad», entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán» (1 Tesalonicenses 5: 3). La paz genuina no es algo que pueda producir el ser humano; es Cristo quien la genera en sus corazones.
Podríamos decir que en el Jardín del Edén el ser humano estaba en paz con Dios y había paz en su corazón. Gozaba de las bendiciones del Señor todos los días, tal como lo relata el libro de Génesis, y tenía cubiertas todas sus necesidades. No se preocupaba por la enfermedad ni por la muerte, pues no existían. La Biblia dice: «Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente, y puso allí al hombre que había formado. E hizo Jehová Dios nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista y bueno para comer; también el árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol del conocimiento del bien y del mal» (Génesis 2: 8, 9).
Gracias a la presencia del árbol de la vida, Adán y Eva gozaban de la vida eterna; no se enfermaban y no morirían. Antes de la irrupción del pecado en la tierra, la humanidad gozaba de paz, y Dios desea restaurar esa paz original, que conllevaba mucho más que la mera ausencia de conflictos. El Señor quiere derramar todas sus bendiciones espirituales y materiales en nuestra vida, tal como lo hizo con Adán y Eva, y hoy podemos recibir ese regalo inesperado. ¿Lo aceptamos?
#MatinalDeAdultos
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2018
“Fuentes De Vida¨
Por: David Javier Pérez
