«Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre». Juan 1: 14

JESÚS ES LLAMADO el Verbo de Dios. Aceptó la ley de su Padre, desarrolló sus principios en su vida, manifestó su espíritu y demostró su poder benéfico en el corazón. Dice Juan: «Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre» (Juan 1: 14).— Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 543.
Todo lo que el hombre necesita o puede saber acerca de Dios ha sido revelado en la vida y el carácter de su Hijo [… ].
Habiendo asumido la humanidad, Cristo llegó a ser uno con la humanidad y, al mismo tiempo reveló el Padre a los seres humanos pecaminosos. Era semejante a sus hermanos en todo. Fue hecho carne, igual que nosotros. Le daba hambre y sed y se cansaba. Se sostenía comiendo y se refrescaba durmiendo. Se hermanó con los seres humanos, y, sin embargo, era el inmaculado Hijo de Dios […].
Tierno, compasivo, comprensivo, siempre amable con los demás, representaba el carácter de Dios, y estaba continuamente empeñado en el servicio hacia Dios y los seres humanos.— Ibid., t. 8, p. 301.
Los que siguen a Cristo deben participar de su experiencia. Deben asimilar la Palabra de Dios. Deben ser cambiados a su semejanza por el poder de Cristo y reflejar los atributos divinos [.. .]. El espíritu y la obra de Cristo deben llegar a ser el espíritu y la obra de sus discípulos.— Ibid., t. 5, p. 543.
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Devocional Vespertino Para 2021.
«La Fe por la cual vivo»
«LA PALABRA Y LAS OBRAS DE DIOS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Martha González & Joaquín Maldonado
