«Y tuvo un sueño: Vio una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo. Ángeles de Dios subían y descendían por ella». Génesis 28:12, RV95
CONSIDEREMOS ESTA ESCALERA que le fue presentada a Jacob. […] El pecado de Adán suprimió toda relación entre el cielo y la tierra. Hasta el momento cuando el ser humano transgredió la ley de Dios, había habido libre comunión entre la tierra y el cielo. Estaban comunicados por un sendero que la Deidad podía recorrer. Pero la transgresión de la ley de Dios interrumpió este sendero, y el ser humano quedó separado de Dios. […]
Todo eslabón que relacionaba a la tierra con el cielo, y al ser humano con el Dios infinito, parecía que estaba roto. El ser humano debía acudir al cielo, pero ¿cómo podía lograrlo? ¡Regocíjese el mundo! El Hijo de Dios, el que es sin pecado, el que es perfecto en obediencia, se constituyó en el canal a través del cual podía renovarse la comunicación perdida, el camino a través del cual el paraíso perdido podría volver a ganarse. El ser humano puede guardar los mandamientos de Dios a través de Cristo, el sustituto y la garantía del ser humano. Puede volver a ser obediente, y Dios lo aceptará.
Cristo es la escalera. «El que por mí entre será salvo; entrará y saldrá, y hallará pastos» (Juan 10: 9). […]
La escalera es el medio de comunicación entre Dios y los seres humanos. El evangelio le fue predicado a Jacob mediante la escalera mística. Así como la escalera se extendía desde la tierra y alcanzaba hasta los altos cielos, y la gloria de Dios se veía por encima de la escalera, así Cristo, en su naturaleza divina, alcanzó la inmensidad y fue uno con el Padre. Como la escalera, que aunque su tope penetraba en el cielo tenía su base afirmada en la tierra, así también Cristo, aunque es Dios, vistió su divinidad con humanidad y vivió en el mundo «en la condición de hombres (Fil. 2: 8). La escalera habría sido inútil si su base no hubiera estado sobre la tierra o si su tope no hubiera llegado hasta el cielo.
Dios apareció en gloria por encima de la escalera, mirando hacia abajo con compasión al pecador y errante Jacob, dirigiéndole palabras de ánimo. Es a través de Cristo que el Padre contempla al ser humano pecador. […]
Los eslabones rotos han sido reparados. Se ha establecido un camino, a lo largo del cual los seres humanos cansados y angustiados pueden pasar. Pueden entrar al cielo y encontrar reposo.— Manuscrito 13, 1884, pp. 14, 15.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

