«Yo soy el buen pastor y conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, del mismo modo que el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Y doy mi vida por las ovejas». Juan 10:14-15 LPH
JESÚS DICE: «Yo conozco a mis ovejas». Consideremos esta declaración. Dios nos conoce antes de que lo recibamos: «Yo conozco a mis ovejas». ¿Cómo nos convertimos en ovejas de Cristo? Eligiendo recibirlo. Pero Cristo nos eligió antes. Él conocía a cada oveja que respondería a su invitación y conocía a cada una que se inclinaría a recibirlo, pero que, debido a la oposición de las influencias populares, se apartaría de él. Juan nos dice a todos: «¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!» (Juan 1: 29). Los que oyeron la voz y contemplaron a Jesús como al Cordero de Dios, creyeron en él y llegaron a ser su propiedad por su propia elección. Pero […] su elección de Jesús fue en respuesta a la invitación de él. El amor de Jesús nos fue expresado antes de que lo amáramos. […]
A Jesús le fue confiada toda la familia humana, como el rebaño de ovejas es confiado al pastor. Esas ovejas y corderos han de recibir un cuidado pastoral. Serán guardados por el fiel Pastor supremo, bajo el cuidado de fieles pastores subalternos. Y si ellos obedecen la voz del Pastor supremo, no serán dejados para que los devoren los lobos. […]
Jesús dice: «Mis ovejas oyen mi voz, […] y me siguen» (Juan 10:27). El Pastor de Israel no arrea a su rebaño, sino que lo guía. Su actitud es totalmente de invitación: «Mis ovejas oyen mi voz». Si en verdad somos hijos e hijas de Dios, no solo oímos, sino que reconocemos su voz por encima de todas las demás. Apreciamos las palabras de Cristo, distinguimos la verdad tal como es en Jesús de todo error, y la verdad refresca el alma y la llena de alegría. […]
La bella ilustración de Apocalipsis 7 es un símbolo pastoral: «Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno, porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará y los guiará a fuentes de aguas vivas. Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos» (Apoc. 7: 16, 17).— Carta 20, 1895.
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Devocional Vespertino Para 2023.
«A FIN DE CONOCERLE»
Por: ELENA G. DE WHITE
Colaboradores: Ruben D. Salazar & Miguel Miguel
