«Ustedes son la luz del mundo, como una ciudad en lo alto de una colina que no puede esconderse. Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa». Mateo 5:14,15, NTV
QUE NADIE SE SIENTA inclinado a ocultar su luz. Los que ocultan su luz de modo que el mundo no distinga entre ellos y los que andan en tinieblas pronto perderán todo su poder para difundir la luz. Son los representados por las cinco vírgenes necias que, cuando venga la crisis, cuando se escuche el llamado: «¡Aquí viene el novio! ¡Salgan a recibirlo!» (Mat. 25: 6, RVC), se levantarán para encontrar que sus lámparas están apagadas, que se han mezclado con los elementos del mundo y no se han provisto del aceite de la gracia. Se adormecieron por las exclamaciones de paz y seguridad, y no mantuvieron encendidas sus lámparas. En medio de su oscuridad, piden aceite, pero es imposible que un cristiano le imparta su carácter a otra persona. El carácter no se puede transferir. Los que aman la comodidad, el mundo y las modas, y siguen profesando el cristianismo, no irán a la fiesta de bodas del Cordero con los que son simbolizados por las cinco vírgenes prudentes. Cuando solicitan entrada, se les dice que la puerta está cerrada. Ahora es el tiempo de impartir luz. […]
No se debe considerar como un asunto de poca importancia el poseer la luz de la verdad presente y, sin embargo, no comprometerse en difundirla. No es superficial decir por nuestra actitud y el modo de sentir, aunque ese modo de sentir no se exprese en palabras: «Mi Señor se tarda en venir». El espíritu y la influencia de la sensación de paz y seguridad que domina nuestro entorno, y la misma atmósfera que rodea a muchos que profesan creer en la próxima venida de Cristo es de carácter perjudicial, calculado para calmar a los que se estremecerían si mostráramos celo y determinación, y nos mantuviéramos en el puesto de nuestro deber para advertir a la gente sobre la pronta venida de nuestro Señor. […] Hemos de proclamar la verdad, debemos hacer brillar nuestra luz en forma definida para que las almas no tropiecen y caigan porque nuestra luz ha estado apagada. — Carta 84, 1895.
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Devocional Vespertino Para 2023.
«A FIN DE CONOCERLE»
Por: ELENA G. DE WHITE
Colaboradores: Ruben D. Salazar & Miguel Miguel
