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Matinal Para Adultos 2018

Crezcamos en Cristo como niños

«Deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos. Así, por medio de ella, crecerán en su salvación». 1 Pedro 2: 2, NVI

SI ANHELAMOS CRECER ESPIRITUALMENTE, necesitamos ir a la fuente, que es Cristo Jesús y, como un niño indefenso, ser sostenidos por los brazos de Cristo. A propósito, Elena G. de White declaró por escrito: «El niño no puede por su esfuerzo o por su propio poder añadir nada a su estatura. Tampoco nosotros podremos, haciendo lo mismo, crecer espiritualmente. La planta y el niño crecen al recibir de la atmósfera circundante aquello que mantiene su vida: el aire, el sol y el alimento» (El camino a Cristo, cap. 8, pp. 100-101).

El aire y el sol simbolizan la presencia de Cristo en nuestro corazón. El alimento es la Palabra de Dios que llena diariamente nuestra vida. El apóstol Pablo nos aconseja: «Que habite en ustedes la Palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón» (Colosenses 3: 16, NVI).

El niño crece más fuerte y sano si es alimentado con la leche de la madre, porque procede de quien lo trajo al mundo. Y el bebé la desea naturalmente. Por eso, nuestro Señor Jesucristo dijo: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados» (Mateo 5:6). Si no tenemos hambre y no comemos, terminaremos desnutridos aunque haya suficiente alimento. El niño que no se alimenta, no crece. La persona que no se alimenta adecuadamente de la Palabra de Dios carece de fuerzas; no crecerá normalmente y finalmente morirá.

El Señor Jesús mencionó en su oración pastoral: «Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad» (Juan 17: 17). La Palabra de Dios es el alimento que hace crecer al creyente.

El deseo del Señor es que crezcamos en la gracia, la fe y el cuerpo de Cristo, para que su amor abunde cada vez más en nuestra vida. Porque donde haya vida, habrá crecimiento y fructificación. Pero a menos que crezcamos en la gracia, nuestra espiritualidad se empequeñecerá y será enfermiza y estéril. Únicamente mediante el crecimiento podremos cumplir el propósito de Dios.

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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2018
“Fuentes De Vida¨
Por: David Javier Pérez

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