sábado , 18 abril 2026
Devocional Vespertino 2022

CORONAS PARA LOS FIELES

«Ahora me espera la corona merecida que el Señor, el Juez justo, me dará en aquel día. Y no me la dará solamente a mí, sino también a todos los que con amor esperan su venida gloriosa». 2 Timoteo 4:8, DHH

CUANDO EL GRAN APÓSTOL de los gentiles cambió el fariseísmo por el evangelio de Cristo, ¿hizo un verdadero sacrificio? Contestamos que no. Con decidido propósito le dio la espalda a la riqueza, a los amigos y a la distinción social, a los honores públicos y a sus parientes a quienes amaba tierna y sinceramente. Prefirió ligar su nombre y su destino con los de un pueblo al que había considerado como lo más bajo y despreciable de todas las cosas. Pero, por amor de Cristo sufrió la pérdida de todo. Sus obras fueron más abundantes que las de cualquiera de los discípulos, y sus sufrimientos excedieron toda medida. Fue golpeado con vara, apedreado, naufragó, a menudo estuvo en peligro de muerte. Estuvo en peligro en el mar y en la tierra, en la ciudad y en el desierto, a causa de los ladrones y de sus propios conciudadanos. Prosiguió su misión aquejado por continuas flaquezas, por el dolor, por el cansancio, por las vigilias, por el frío, por la desnudez. […] Cuando respondió ante el sanguinario Nerón, nadie lo acompañó. […]

Pero ¿dedicó Pablo su valioso tiempo a hablar de sus aflicciones? No, desvió la atención de sí mismo a Jesús. No vivió para lograr su propia felicidad, y sin embargo fue feliz. […] «Sobreabundo de gozo en medio de todas nuestras tribulaciones» (2 Cor. 7: 4). Y en los últimos días de su vida, teniendo en vista la muerte del martirio, exclamó con satisfacción: «He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe» (2 Tim. 4: 7). Y fijando su vista en el futuro inmortal, el cual había sido el motivo grande e inspirador de toda su carrera, añadió, plenamente seguro de su fe: «Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día —y entonces este hombre que vivió para otros se olvida de sí mismo—, y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida» (2 Tim. 4:8). ¡Qué noble hombre de fe! — Carta 1, 1883, pp. 12, 13.

Pablo fue un ejemplo vivo de lo que cada cristiano debería ser. Vivió para la gloria de Dios. Sus palabras nos llegan resonando a través del tiempo: «Porque para mí el vivir es Cristo» (Fil. 1:21). — The Review and Herald, 29 de mayo de 1900.

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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Ana Hironymus & Miguel Miguel

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