Corazón de niño

 

«Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios». Mateo 5: 8

Cuando mi esposa Rosali estaba embarazada de nuestro primer hijo, recuerdo que fuimos al médico para hacer una ecografía. Como «papá primerizo», me emocioné al escuchar los latidos del pequeño Miguel. i Y eran bastante rápidos! Llegaban a 170 latidos por minuto. Confieso que incluso mi corazón latió más rápido.

El corazón es el centro de la vida. El latido de este músculo distribuye fuerza y vitalidad al resto del cuerpo. En la época de Jesús se pensaba que el corazón era mucho más que un órgano que bombeaba sangre. La palabra griega kardia, de la cual proviene el término «cardíaco» y otros semejantes, hace referencia al centro de control de la mente, las emociones y la voluntad. La Biblia dice que debe ser cuidado con mucho esmero «porque de él mana la vida» (Prov. 4: 23).

La bienaventuranza de hoy es un desafío para los más jóvenes. Satanás nos vigila para descubrir las debilidades de nuestro corazón. Quiere, a toda costa, llevarnos al odio, a la envidia, al resentimiento, a la avaricia y a los pecados sexuales. Una de sus mayores estrategias es hacernos pensar que la pureza es una virtud imposible; anticuada y fuera de moda. ¡Por favor, no escuches esa voz! Así como José huyó de la esposa de Potifar huye del terreno encantado de la tentación. No vale la pena cambiar la eternidad por un minuto de placer.

¿Acaso un joven puede mantener limpio su corazón? La Biblia dice que sí: viviendo de acuerdo con la Palabra (Sal. 119: 9). Aún en el mismo capítulo el salmista dice: .«En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti» (vers. 11), Con el. «escrito está» mantenemos el corazón limpio: El mismo Jesús nos dejó esta preciosa lección. Pero no basta con conocer las Escrituras, ¡es necesario practicarlas!

No pongas cosas impuras ante tus ojos. Cuida tus pensamientos pídele al Espíritu Santo que purifique tus deseos e intenciones. Recuerda que tu religión es lo que haces cuando estás solo. ¿Qué haces cuando nadie te está mirando? Si permites que tu corazón sea purificado hasta el punto de que se asemeje al de un niño, un día verás a Dios.

«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Karla González

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