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«Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera, que pronto pasa; pero nos trae como resultado una gloria eterna mucho más grande y abundante. Porque no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras, pero las que no se ven son eternas» (2 Corintios 4: 17-18),

El día de Navidad, aquel grupo de cristianos intentaba celebrar con gozo el nacimiento de Jesús, pero haber tenido que dejar sus hogares y sus iglesias los carcomía por dentro. En realidad, no pudieron disfrutar el momento. La mañana del 26 de diciembre de 2004, cuando descendían de la montaña de vuelta a casa, vieron la terrible devastación que un tsunami había producido en su tierra. La iglesia en la que hubieran estado celebrando la Navidad había quedado totalmente destruida. Evidentemente, Dios no los había olvidado: les había salvado la vida.
Cuántas veces sentimos que Dios nos ha abandonado, cuando en realidad está dirigiendo nuestra vida, tal vez usando las circunstancias adversas para nuestro bien. A mí nunca me ha gustado la idea de que Dios hace que nos sucedan cosas malas para probarnos o enseñarnos alguna lección. Yo creo que Dios no es así. Creo que pasan cosas malas como resultado de las malas decisiones que toma la gente y que, por desgracia, no solo los afecta a ellos sino a quienes los rodean. La libertad tiene consecuencias. Sin embargo, Dios tiene una manera especial de convertir algo malo en algo bueno.
Escribiendo mientras era perseguido, Pablo dijo que «Io que sufrimos en esta vida es cosa ligera». Cuando estoy sufriendo no me parece que lo que me pasa sea cosa ligera, pero debo confiar en que Dios puede volver lo negativo en algo positivo. Si hoy te estás preguntando por qué a la gente buena le pasan cosas malas, espera a que Dios te dé su respuesta. Lo más probable es que te quedes maravillado cuando veas cómo actúa en tu vida.
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Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2017.
“FUSIÓN.”
Por: Melissa & Greg Howell Seth