miércoles , 28 octubre 2026
Matinal Para Jóvenes 2019

CONTRICIÓN

Cuando alguno hurtare buey u oveja, y lo degollare o vendiere, por aquel buey pagará cinco bueyes, y por aquella oveja cuatro ovejas. Éxodo 22:1.

Joab cumple la orden, y Urías muere en combate. David deja pasar los  días del luto y se casa con la mujer.

Pasa casi un año y el hombre de confianza de Jehová no le habla. Un día llega el profeta Natán, trayendo al rey un caso de abuso: Un rico ganadero recibió visitantes, pero en vez de agasajarlos con un cordero de sus rebaños, despojó a un hombre pobre de su única cordera, la cual cuidaba con ternura, e hizo banquete con ella (2 Sam. 12:1-4).

David se levanta y, efurecido, cita la ley: «Cuando alguno hurtare buey u oveja, y lo degollare o vendiere, por aquel buey pagará cinco bueyes, y por aquella oveja cuatro ovejas». David se excede. Quiere matar al infame: «Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. Y debe pagar la cordera con cuatro tantos» (Éxo. 22:1; 2 Sam. 12:6).

Entonces Natán le dice pausadamente: «Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? —Las palabras caen como pedradas—. A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste» (2 Sam. 12:7-9).

El rey se derrumba sobre el trono, y dice con la vista perdida: «Pequé contra Jehová » (vers. 13). Natán procede a dictar la condena. «No se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo» (vers. 10).

El rey espera la sentencia: «Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos» (Lev. 20:10). Entonces llega la gracia. El profeta le dice: «También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás» (2 Sam. 12:13).

Natán abandona la sala, y David pronuncia un poema desgarrador: «Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones» (Sal. 51:1).*

*Lectura de este día ha sido adaptado del libro Alfredo Campechano, Vidas al Publishing Association, 50, 51.

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#RadioJovenAdventista
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2019
«Volando Alto»
Por: Alfredo Campechano
Colaboradores: Abiur Juárez & Nay Badillo

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