La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella. PROV.10:22.
Los peregrinos celebraron el primer día de Acción de Gracias durante el segundo invierno que pasaron en el Nuevo Mundo. En realidad era un extraño día de Acción de Gracias, porque no había mucho por lo cual estar agradecido. En ese primer invierno terrible había muerto casi la mitad de los miembros de la colonia Plymouth. Prácticamente ninguna familia quedó sin perder a un ser amado.
Pero en el verano de 1621 renació una nueva esperanza. Se regocijaron con una abundante cosecha de maíz. El gobernador, William Bradford, decretó que se apartase un día para celebrar y orar en muestra de gratitud de que aún estaban con vida.
Las mujeres de la colonia pasaron días preparando la fiesta. Se hirvieron, hornearon y asaron los alimentos. Aun los niños estaban ocupados dándole vueltas a los asados que se cocinaban al aire libre. En un momento de tragedia nacional los colonos miraron lo que tenían, no lo que habían perdido. Aunque lloraban la muerte de sus seres queridos, su fe los llevó a regocijarse en la maravillosa bondad de Dios.
El ser agradecidos nos señala las buenas cosas que tenemos. Nos eleva por encima de nuestras pérdidas. Nos habla de un Dios que satisface nuestras necesidades. Nos hace regocijar por las bendiciones que Dios nos ha dado.
El ser agradecidos no ocurre un sólo día, es una actitud mental. No es un evento que ocurre una vez al año; es una actitud diaria.
El mero hecho de practicar el agradecimiento todo el día marca una diferencia. Una actitud agradecida transforma el estrés que destruye la salud en un gozo que da vida.
La autora motivacional Melody Beattie escribe: «La gratitud nos lleva a una vida completa. Torna lo que tenemos en algo suficiente y aún más. Transforma el rechazo en aceptación, el caos en orden, la confusión en claridad. Transforma una comida en una animada fiesta, una casa en un hogar, un extraño en un amigo. La gratitud aclara el pasado, nos trae paz hoy y crea una visión para el mañana».
El corazón agradecido ve la vida a través de nuevos ojos. En lugar de quejarse por lo que le falta, el corazón agradecido celebra lo que tiene.
¿Por qué no hace usted una lista de las bendiciones que Dios le ha dado? Escriba diez cosas por las cuales esté agradecido hoy. Al leer su lista sentirá un mayor agradecimiento que antes.
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Colaboradores: Familia Mariscal

