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Experimenta: ¿Te ha revolcado una ola del mar?
Mis primas y yo jugábamos con las olas muy cerca de la orilla de la playa. Todo marchaba bien hasta que se levantó una ola enorme frente a nosotras. Hubiera querido tener el poder de decirle: «¡Alto!».
Intentamos correr hacia la orilla pero nos alcanzó y cubrió por completo. En unos segundos mi mundo se convirtió en un cúmulo de agua y arena que me hacía girar, provocándome un miedo horrible a ahogarme. Era imposible ponerme de pie: una fuerza superior me lanzaba contra el suelo arenoso. Únicamente pensé en conter la respiración y esperar a que la ola pasara.
Finalmente pasó. Cuando slaí del agua, el salvavidas del lugar me dijo cómo salir viva de una ola gigante. «Solod ebes flotar mientras pasa la ola», me dijo.
Tu vida puede ser así. Todo pareciera estar bajo control y te sientes bien. Pero nunca sabes cuándo llegará una inesperada ola grande en forma de aquellas esperiencias sorpresivas que no sabes enfrentar. Una materia difícil en la escuela, el fracaso en una competencia, un amigo que nos traiciona, el divorcio de nuestros padres, la ruputura de una amistad especial, la muerte de un ser querido, son apenas algunas «olas gigantes» que llegan para revolcarnos y nos hacen sentir como si fuéramos a morir.
Cuando tengas una experiencia difícil recuerda flotar y esperar en Jesús haste que pase. Si sientes que no puedes, pide a Jesús, el gran Salvavidas, que te ayude. Acudirá imediatamente. No olvides que a veces no te rescatará de la ola, más bien te sostendrá mientras pasa. No desesperes; confía en él. Cuando haya transcurrido el tiempo te darás cuenta de que sufrir esa mala experiencia te fortaleció y habrás aprendido algo importante, porque para quien confía en el Señor todas la olas, sin importar el tamaño, son para bien.
«Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales él ha llamado de acuerdo con su propósito» (Romanos 8:28)
Tomado de:
Lecturas Devocionales
para Menores 2015
“Ciencia divertida
para cada día”
Por: Yaqueline Tello Ayala
