CONÓCETE A TÍ MISMO

Examínense ustedes mismos para ver si están firmes en la fe, pónganse a prueba.  2 Corintios 13:5

Ezequías pasó a la historia como uno de los mejores reyes de Judá. Se puso del lado de Dios y llevó a cabo  reformas  exitosas.  Más tarde enfermó,  pero Dios restauró su salud. Ahora  recibía la visita de unos huéspedes desde  Babilonia. ¡Qué gran oportunidad para hablarles  de su Dios! Pero Ezequías tenía otros planes. Ante la pregunta de  lsaías al rey: «¿Y qué vieron  [los visitantes de Babilonia] en tu palacio?», este contestó: «Vieron. todo  lo que hay en. él.  No hubo nada  en. mis depósitos que yo no les mostrara» (lsaías 39: 4). Todo excepto lo más importante: Ezequías no les habló de su Dios.

«Conócete a ti mismo» decía  el antiguo filósofo. Muchas  veces desconocemos nuestro verdadero carácter.  Vamos  por la vida sin reconocer  nuestras  debilidades. Nos negarnos  a encontrarnos con nosotros mismos cara a cara y analizar críticamente nuestras motivaciones más  profundas. Darnos por sentado que estamos bien o, al menos, mejor que los demás.

El joven griego Alcibíades siempre  parecía estar deprimido. Viajó mucho  y visitó numerosos países. Todos  se preguntaban. por qué un hombre  con su talento y que había viajado tanto nunca  parecía estar feliz. Le hicieron esa pregunta al renombrado filósofo Sócrates, a lo que contestó: «La razón de la miseria de Alcibíades es que dondequiera que va lleva su yo con él».

Si transitas por la vida con. un corazón  egoísta, con toda seguridad serás  infeliz; pero si permites al Espíritu Santo entrar, estarás lleno de «amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad,  bondad, fidelidad, humildad y dominio  propio» (Gálatas 5: 22-23). A cada joven como tú, las Escrituras exhortan:«Ten cuidado de ti mismo» (1 Timoteo 4: 16); «Cuida tu mente más que nada  en el mundo, porque ella es fuente de vida» (Proverbios 4: 23). Conocernos a nosotros mismos y velar por la formación de nuestro carácter es parte  fundamental de nuestra mayordomía cristiana.

Y tú, ¿ya te conoces? Haz hoy esta oración a tu Padre celestial: «Oh Dios, exarníname,  reconoce  mi corazón;  ponme a prueba,  reconoce  mis pensamientos;  mira si voy por el camino del mal, y guíame  por el camino  eterno» (Salmo 139: 23-24).

 

www.meditacionesdiarias.com
www.faceboock.com/meditacionesdiariass
https://play.gogle.com/store/apps/details

Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2024
«DECÍDETE HOY» Te esperan desafíos que lograras enfrentarlos
Por: «Pr. Sergio Collins»
Colaboradores: Alex Pérez y América Lara

Salir de la versión móvil