CONFIANZA EN TIEMPOS DIFÍCILES

El cielo se acerca  a la tierra por esa escalera  mística, cuya base está firmemente  plantada  en  la  tierra,  mientras  que  su parte  superior  llega al trono  del  Infinito.  Los ángeles  están constantemente  ascendiendo y descendiendo  por  esta  escalera  de  deslumbrante  resplandor,  llevando las  oraciones   de  los  menesterosos y  angustiados   al  Padre  celestial,  y trayendo  bendición  y esperanza,  valor  y ayuda,  a los  hijos  de los  hombres.  Esos ángeles  de luz crean  una atmósfera celestial en derredor  del alma,  elevándonos  hacia lo  invisible y eterno.  No podemos  contemplar sus  formas  con  nuestra  vista  natural;  solamente   mediante   una  visión espiritual podemos  discernir  las cosas celestiales. Solamente el oído espiritual  puede  oír la  armonía  de las  voces celestiales.

«El  ángel  de  Jehová  acampa  en  derredor  de  los  que  le  temen,  y los  defiende».  Salmo  34:7.  Dios  envía  a  sus  ángeles   a  salvar  a  sus escogidos  de  la  calamidad,  a protegerlos de «pestilencia que  ande  en obscuridad»,  y de «mortandad   que  en  medio  del  día destruya».  Salmo

91 :6.  Repetidas  veces  los  ángeles  han  hablado  con  los  hombres  como un hombre  habla con su amigo,  y los  han guiado a lugares seguros.  Vez tras vez las  palabras  alentadoras  de los ángeles  han renovado  los espíritus abatidos  de los  fieles,  elevando  sus mentes  por encima  de las cosas de la  tierra, y los  han inducido  a  contemplar por la  fe las  ropas  blancas, las coronas  y las  palmas de victoria,  que los  vencedores  recibirán  cuando circunden  el  gran  trono blanco.

La obra de los ángeles consiste  en acercarse  a los  probados, dolientes o tentados.  Trabajan  incansablemente en favor de aquellos  por quienes Cristo  murió  (los hechos de los apóstoles,  pp.  123,  124).

La  fe que  fortaleció   a  Habacuc   y  a todos  los  santos  y justos de aquellos  tiempos   de  prueba  intensa,  era  la  misma  fe  que  sostiene  al pueblo  de  Dios  hoy.  En las horas  más  sombrías,  en  las circunstancias más amedrentadoras, el creyente  puede  afirmar  su alma  en la fuente de toda luz y poder.  Día tras día, por la  fe en Dios, puede  renovar  su esperanza y valor. «El justo en su fe vivirá».  Al  servir a Dios, no hay por qué experimentar abatimiento, vacilación   o temor.  El Señor  hará  más que cumplir  las  más altas expectativas de aquellos  que ponen  su confianza en él. Les dará  la  sabiduría  que exigen  sus variadas  necesidades.

Acerca  de la  abundante  provisión  hecha para toda alma  tentada,  el apóstol  Pablo da un testimonio  elocuente.  Le fue asegurado divinamente:  «Bástate  mi gracia;  porque  mi  potencia  en la  flaqueza  se perfecciona». Con gratitud y confianza, el probado  siervo de Dios contestó: «Por tanto,  de  buena  gana  me  gloriaré más  bien  en  mis  flaquezas,  porque habite en mí la potencia de Cristo.  Por lo cual  me gozo en las flaquezas, en afrentas, en necesidades,  en persecuciones, en angustias  por Cristo; porque  cuando  soy flaco, entonces  soy poderoso». 2 Corintios  12:9, 10 (Profetas y reyes,  pp.  285,  286).

Tremendas   pruebas  aguardan  al pueblo de  Dios.  El espíritu  de  la guerra  está conmoviendo a las  naciones  de un cabo  al  otro del  mundo. Pero el pueblo de Dios permanecerá incólume en medio del tiempo de angustia que  está por venir, un tiempo de angustia sin parangón  en el mundo.  Satanás y sus ángeles  no pueden destruirlo,  porque está protegido por ángeles  de poder  superior (Mensajes selectos,  t. 2, p.  63).

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Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2024.
1er. Trimestre 2024 «EL LIBRO DE SALMOS»
Lección 02: «ENSÉÑANOS A ORAR»
Colaboradores: Jeser Alejandro Tique y Esther Jiménez

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