miércoles , 23 septiembre 2026
Matinal Para Colportores

Conexiones

Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa. Isaías 41: 10, NVl.

En 2010, Prodip Bairagee y yo decidimos colportar en una nueva zona, cerca de la Universidad de Dhaka. Lo primero que hicimos fue visitar al oficial a cargo de la comisaría. Luego, fuimos a una oficina comercial, cuyo dueño era miembro del parlamento. El dueño no estaba ese día, pero nos atendió su hijo, le mostrarnos nuestros libros y otros materiales, y él preguntó: «¿Tienen documentos de identificación o cartas de recomendación de su oficina?» Le mostramos la carta de recomendación de nuestra Asociación, pero no fue suficiente. Quería que la policía viniera a aprehendernos. Le dijimos que ya habíamos visitado al oficial de policía y que de vez en cuando él compraba nuestros libros de salud y educación.

Él estaba un poco enojado, pero nos escuchó. “Señor, nosotros no somos terroristas. Somos miembros de la iglesia Adventista del Séptimo Día. Somos buenos ciudadanos de este país. Muchos oficiales de gobierno son nuestros clientes» —le dijimos y les mostrarnos algunas tarjetas de esos oficiales. Mientras tanto, orábamos silenciosamente pidiendo que el Espíritu Santo nos diera las palabras adecuadas. Luego de tres horas de explicaciones, él aceptó que éramos quienes decíamos ser. Durante esas horas pudimos presentar nuestras creencias y principios de salud. AI final, él comentó que éramos mejores musulmanes que él. De hecho, apreció nuestro trabajo.

El trabajo del colportor es especial y noble, aunque también es desafiante y requiere mucho trabajo. Le agradezco a Dios por su misericordia y sus bendiciones desde que comencé esta labor en 1988. Le agradezco por responder a mis oraciones cuando paso por alguna necesidad y por su presencia en mi vida en tiempos de paz. También le agradezco a quienes me entrenaron y animaron a permanecer en este ministerio y a dar mi mayor esfuerzo en esta labor. Si Dios lo permite, trabajaré en este ministerio hasta el final de mi vida.

Elena de White escribió: «Hay muchos lugares en los cuales no puede oírse la voz del predicador… Nuestras publicaciones han de ser distribuidas por todas partes.” Cristo promete a cada obrero la eficiencia divina que dará éxito a su trabajo» (El colportor evangélico. p. 5). Sus promesas son verdaderas. Su presencia es permanente. Su seguridad es real.

Moses Mondol, Bangladesh.

 

Tomado de: Matinal para Colportores 2015
«Encuentros con la gracia de Dios»
Compilado por Howard Faigao

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