sábado , 18 abril 2026
Matinal Para Damas 2023

CON TEMOR Y TEMBLOR

Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor. Filipenses 2:12.

Un predicador estudió durante  años el tema de la salvación por gracia, y se convenció de que había algo más que hacer por tan inmerecido don, que se necesitaba hacer  alguna  obra para  merecerla. Por su errada conclusión, entregó  sus credenciales  y se fue a la iglesia popular a pagar penitencias. El texto de hoy podría ser interpretado de esa manera. Si lo descontextualizas, concluyes que debes ayudar-a Dios a salvarte. La expresión, «por tanto», es una frase conectiva, un puente, y no una pista de aterrizaje, entre los versículos 5 al 11 y los versículos 12 al 16. La palabra «ocupaos», del original  griego katergázomai, significa mostrar o exhibir una labor que ya fue hecha o completada. No tiene nada que ver con iniciar la labor. La obra fue hecha por Jesús; tú solo representas esa labor: confesando con humildad que Jesucristo es el Señor.

Por otro lado, Pablo animó a los filipenses a atender sus propias necesidades espirituales con reverencia, con solicitud, con una prudente desconfianza propia. Los animó a temer independizarse de Jesús, a estar vigilantes en cada momento y a entregarse constantemente a Dios. Incluso, mostrar a otros los resultados  de la salvación es también  una obra de Dios, porque  es él quien pone en ti «el querer como el hacer, por su buena voluntad»  (Filipenses 2:13). El deseo de Dios se transforma en tu deseo y te capacita para hacerlo. En fin, ocuparse de tu salvación es la labor incansable de Dios. No haces nada por tu propia fuerza, todo lo hace Dios por ti y por medio de ti. Solo muestra la labor de Dios en tu vida con temor y temblor; es decir, con reverencia y respeto.

¡Qué glorioso descubrimiento! Tu participación en tu salvación es temer a Dios. «El Señor no toma al hombre con sus propios sentimientos y deficiencias naturales para ubicarlo de golpe en el ámbito de la luz de su rostro. No, el hombre debe hacer su parte, y mientras  se ocupa en su propia salvación con temor y temblor, Dios obra en él tanto  el querer como el hacer por su buena voluntad. Mediante la combinación de estos dos poderes el hombre alcanzará la victoria y recibirá finalmente la corona de vida» (CDCD, p. 342).

¡Eres una obra de salvación completa!

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Lecturas Devocionales para Damas 2023
“HIJA MÍA, ¡NO TENGAS MIEDO!”
Por: ARSENIA FERNÁNDEZ-UCKELE
Colaboradores: Gabriela Torres & Adriana Jiménez

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