«¿Quién come sin sal una cosa desabrida? ¿Qué gusto tiene una cosa sin sabor?» Job 6: 6

Jesús dijo a sus discípulos que ellos eran la sal de la tierra, pues, así como la sal da sabor a los alimentos, ellos debían dar sabor a la vida de las personas compartiendo el amor de Dios. Tú también puedes ser la sal en tu familia, es decir, el ingrediente especial. Cuando vives como Jesús, en amor, obediencia, bondad, tolerancia y paz, logras dar sabor y felicidad a todo tu hogar.
Actividad: Juega con mami a probar diversos alimentos, con los ojos vendados. Menciona el nombre de cada uno. Disfruta de los sabores.
Oración: Querido Padre, ayúdame a ser la sal de mi hogar.
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Preescolares 2024
«CONOZCO Y CUIDO MI CUERPO»
Por: Victoria Balboa Cano
Colaboradores: Luz Caiza y Obed Rodríguez