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Según Hechos 8:26 al 39, el siguiente contacto de Felipe fue el tesorero de la administración etíope, llevando la misión otro paso más hacia “lo último de la tierra” (Hech. 1:8). Felipe fue el eslabón entre Samaria y la misión en Gaza. De Samaria, al norte de Jerusalén, Felipe fue llamado a Gaza, que está al sur de la ciudad. Su trabajo en el norte se concentró en un grupo; aquí, en una sola persona. En Samaria, Felipe pudo proclamar a Cristo solamente desde los cinco libros de Moisés, porque esto era todo lo que aceptaban los samaritanos; aquí, pudo usar también el libro de Isaías, probablemente en una traducción griega.
Lee Hechos 8:26 al 39. Al hacerlo, responde las siguientes preguntas:
¿Cuáles fueron los versículos de Isaías 53 que estaba leyendo el etíope, y por qué le dieron a Felipe la oportunidad perfecta para evangelizarlo?
En contraste con la obra de Felipe en Samaria, donde realizó milagros (Hech. 8:6), todo lo que hizo con el etíope fue estudiar la Biblia. ¿Qué muestra esto, que nos puede servir al ministrar a otros?
El Espíritu de Dios llamó a Felipe tan pronto como había terminado de explicar las “buenas nuevas acerca de Jesús” y bautizado al etíope. Felipe no tuvo la oportunidad de transmitir sus creencias y enseñanzas a su nuevo converso. El etíope quedó para abrazar su fe cristiana en el contexto de su cultura africana, guiado por el Antiguo Testamento y por el Espíritu de Dios, que ya había estado obrando, puesto que él ya era un adorador de Dios y un creyente en su Palabra.
Felipe le explicó al etíope los textos cruciales del Antiguo Testamento acerca de la muerte de Jesús. ¿Por qué Jesús, su muerte y su resurrección deben ser centrales en el mensaje que damos al mundo? ¿Qué es el mensaje sin él?
Lección de Escuela Sabática Adventista para Adultos
3er trimestre 2015 “Misioneros”
Lecc. 10 Felipe como misionero

