lunes , 2 noviembre 2026
Notas de Ellen G. White 2021

CON ATADURAS (ISA. 36:1)

Durante los primeros años de su reinado, Ezequías había continuado pagando tributo a Asiria de acuerdo con el trato hecho con Acaz. Mientras tanto el rey “tuvo su consejo con sus príncipes y con sus valerosos”, y había hecho todo lo posible para la defensa de su reino. Se había asegurado un abundante abastecimiento de agua dentro de los muros de Jerusalén, para cuando escaseara en las afueras. “Alentose así Ezequías, y edificó todos los muros caídos, e hizo alzar las torres, y otro muro por de fuera: fortificó además a Millo en la ciudad de David, e hizo muchas espadas y paveses. Y puso capitanes de guerra sobre el pueblo”. 2 Crónicas 32:3, 5, 6. No había descuidado nada de lo que pudiese hacerse como preparativo para un asedio (Profetas y reyes, p. 260).

En un tiempo de grave peligro nacional, cuando las huestes de Asiria estaban invadiendo la tierra de Judá, y parecía que nada podía ya salvar a Jerusalén de la destrucción completa, Ezequías reunió las fuerzas de su reino para resistir a sus opresores paganos con valor inquebrantable y confiando en el poder de Jehová para librarlos. Exhortó así a los hombres de Judá: “Esforzaos y confortaos; no temáis, ni hayáis miedo del rey de Asiria, ni de toda su multitud que con él viene; porque más son con nosotros que con él. Con él es el brazo de carne, mas con nosotros Jehová nuestro Dios para ayudarnos, y pelear nuestras batallas”. 2 Crónicas 32:7, 8 (Profetas y reyes, p. 259).

El Señor sabe que si miramos al hombre y confiamos en él, nos estamos apoyando en un brazo de carne. Nos invita a que pongamos nuestra confianza en él. Su poder es ilimitado. Mediten en el Señor Jesús, en sus méritos y su amor, y no traten de buscar defectos ni hablar acerca de las equivocaciones cometidas por los demás. Recuerden las cosas dignas de reconocimiento y alabanza; y si son agudos para descubrir errores en los demás, sean más agudos todavía para reconocer lo que está bien hecho y alabarlo. Si se someten a la autocrítica, encontrarán en ustedes cosas tan objetables como las que ven en los demás. Trabajemos, entonces, constantemente, para fortalecernos los unos a los otros en la santísima fe (Cada día con Dios, p. 298).

[Cada uno] tendrá que pelear arduas batallas contra el yo, y estos combates no disminuirán en intensidad. Pero si estamos constantemente creciendo en experiencia cristiana, si continuamos mirando a Jesús con fe, se nos dará la fuerza para cada emergencia. Todos los poderes y facultades de una naturaleza regenerada deberán ser ejercitados constantemente, diariamente. Cada día tendremos ocasión de crucificar el yo, de pelear contra la inclinación y un temperamento perverso que arrastraría la voluntad en dirección equivocada. El reposo y el triunfo de la victoria todavía no es nuestro, excepto cuando por fe entremos en la victoria que Cristo ha ganado por nosotros (Reflejemos a Jesús, p. 100).

Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2020.
1re. Trimestre 2021 ISAÍAS: «CONSOLAOS, PUEBLO MÍO«
Lección 7: «LA DERROTA DE LOS ASIRIOS»
Colaboradores: Esther Jiménez & Meri Ruiz

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