«Llámame cuando estés angustiado; yo te libraré, y tú me honrarás». Salmo 50: 15

Los teléfonos ¡qué útiles son! Hace cincuenta años, muy pocas familias tenían uno. Hoy, casi cada miembro de la familia posee el suyo.
Hasta el año pasado mis nietas estaban al otro lado del mundo. Había once horas de diferencia. Ellas terminaban el día cuando yo lo comenzaba. Pero cuando hablábamos, ¡las sentía tan cerca! Me contaban sus aventuras, de su tortuga Manuelita, de sus campamentos y clases. ¡Qué dulces sonaban sus voces en mis oídos!
Ahora con un teléfono hasta se puede ver al interlocutor. Esta es una aplicación que aún falta en el teléfono divino, pues dice la Biblia que Dios le dijo a Moisés: «No podrás ver mi rostro» (Éxodo 33: 20).
Sin embargo, el teléfono divino tiene otras aplicaciones que no tenemos ni en los teléfonos humanos más sofisticados. Algunas son:
- Nunca se pierde la señal. Puedes estar en el lugar más apartado, pero Dios te escuchará si oras.
- No te quedas nunca sin batería, pues por el Espíritu Santo siempre podemos acudir al Padre en nombre de Jesús. Nuestro Padre nos oye.
- Nadie puede robarte este teléfono ni de la mochila, ni del bolsillo.
- No hay peligro de intrusos que entren a tu línea, pues es privada. Hay cosas que sólo puedes y quieres contarle a tu Padre Dios. Cosas que te asustan, avergüenzas y quieres que él perdone.
- Ni siquiera necesitas marcar un número o seleccionar nombre. Solo llámalo. Lee el versículo de hoy.
Recuerda, que el apóstol Pablo dijo que podemos acercarnos al trono de la gracia para obtener el oportuno socorro. Sea cual sea la ayuda que necesites, Dios está a la distancia de una oración. Úsala.
Mirta
#MatinaldeMenores
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Menores 2022.
“UN RAYITO DE LUZ PARA CADA DÍA”
Por: «Gabriela Ruth Brizuela de Graf
Ninayette Galleguidos Treviño
Magaly Tuesta Viveros de Alaña
Mirta de Samojluk
Cinthya Samojluk de Graf»
Colaboradores: Andres Rodríguez & Karla González.