«Pero si piensa entrar al Lugar Santísimo, deberá bañarse y ponerse su traje sacerdotal; es decir, el manto, la ropa interior, el cinturón y el gorro». Levítico 16 4, TLA
¡Exacto, primero te bañas! Después de bañarte estás limpio, aunque antes hubieras estado muy sucio. En la Biblia Dios les pedía a los sacerdotes que se bañaran antes de entrar al templo, porque para Dios es importante que vayamos limpios al templo.
¿Sabías que los animales también se bañan? Pero no lo hacen como tú y yo. El gato, por ejemplo, es uno de los animales más limpios de la naturaleza, él se baña pasándose la lengua por todo el cuerpo, Como tiene la lengua áspera, le funciona como una esponja para la suciedad. Aunque no lo creas, el cerdo también se baña y es otro de los animales más limpios de la naturaleza.
¿Sabes cómo bañarte? Es sencillo, primero mojas tu cuerpo, luego lo enjabonas y por último lo vuelves a mojar para quitar el jabón. Si no sabes bañarte puedes pedir a papi o mami que te enseñen a bañarte tú solito. Si ya te bañas solo, puedes pedir a tus padres que te ayuden a lavarte el pelo, y luego a secártelo. Además, bañarse es muy divertido.
Recuerda: Debes estar siempre limpio para Jesús.
Palabra que aprendimos hoy: Bañarse
Oración: Jesús, ayúdame a mantenerme siempre limpio para ti.
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Tomado de: Lecturas Devocionales para niños
«UN PASEO POR EL ZOO» Animales que nos enseñan del amor de Dios
Por: KATHY HERNÀNDEZ DE POLANCO
Colaboradores: Leidi Velázquez & Abuelito Wilber V & Melany Valero
