EL NUEVO NACIMIENTO
«¿Cómo sabemos si hemos llegado a conocer a Dios? Si obedecemos sus mandamientos. El que afirma: «Lo conozco», pero no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no tiene la verdad. En cambio, el amor de Dios se manifiesta plenamente en la vida del que obedece su palabra. De este modo sabemos que estamos unidos a él». 1 Juan 2: 3-5, NVI

EL PUEBLO DE Dios ha de guardar sus mandamientos por encima de cualesquiera de las normas del mundo. Habiendo adoptado los principios de un correcto proceder, han de reverenciar estos principios porque son de origen celestial. La obediencia a Dios es de más valor que el oro o la plata. Sujetándonos al yugo con Cristo, aprendiendo de su mansedumbre y humildad, superaremos los conflictos; ya que, cuando el enemigo se apresure cual río sobre nosotros, el Espíritu de Dios alzará su estandarte contra él.—Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 101-102.
El mundo material se halla bajo el dominio de Dios. La naturaleza obedece las le-yes físicas. Todo expresa y obra la voluntad del Creador. La nube y la luz del sol, el rocío y la lluvia, el viento y la tormenta, todo se halla bajo la vigilancia divina, y rinden implícita obediencia a su mandato. Es en obediencia a la ley de Dios como el tallo del grano brota de la tierra. […] El Señor desarrolla esas etapas a su debido tiempo porque no se oponen a su obra. ¿Y será posible que el ser humano, hecho a la imagen de Dios, dotado del raciocinio y del habla, sea el único que no aprecie sus dones y desobedezca su voluntad? ¿Serán los seres racionales los únicos que causen confusión en nuestro mundo?— Palabras de vida del gran Maestro, cap. 6, pp. 60-61.
La obediencia es la prueba del discipulado. La observancia de los mandamientos es lo que prueba la sinceridad del amor que profesamos. Cuando la doctrina que aceptamos destruye el pecado en el corazón, limpia el alma de contaminación y produce frutos de santidad, entonces podemos saber que es la verdad de Dios. […] Cuando el gozo de realizar el bien anida en nuestro corazón; cuando ensalzamos a Cristo y no al yo, entonces podemos saber que nuestra fe es correcta. «En esto sabemos que nosotros lo conocemos, si guardamos sus mandamientos» (1 Juan 2: 3 ).— El discurso maestro de Jesucristo, cap. 6, pp. 221-222.
#MatinalVespertino
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
«Para Familiarizarnos con las acciones de Dios»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
