El alimento puro es esencial para la mente—Educad las facultades y gustos de vuestros seres amados; procurad que su mente esté ocupada de antemano de modo que no haya lugar para pensamientos o complacencias de carácter bajo y degradante. La gracia de Cristo es el único antídoto o preventivo del mal. Si lo queréis, podéis elegir que la mente de vuestros hijos esté ocupada con pensamientos puros y límpidos o con los males que existen por doquiera: orgullo y olvido de su Redentor. La mente, a semejanza del cuerpo, necesita de alimento puro a fin de disfrutar de salud y fortaleza. Dad a vuestros hijos algo para pensar que esté fuera de ellos y por encima de ellos. La mente que vive en una atmósfera pura y santa no llegará a ser trivial, frívola, vana y egoísta.—Carta 27, 1890.
Vivimos en un tiempo cuando todo lo que es falso y superficial se exalta por encima de lo real, lo natural y lo duradero. La mente debe estar exenta de todo lo que la lleve en una dirección equivocada. No debiera ser sobrecargada con relatos baladíes que no añaden fortaleza a las facultades mentales. Los pensamientos serán del mismo carácter del alimento que se proporciona a la mente.—Testimonies for the Church 5:544.
No es suficiente un intelecto brillante—Quizá os complazca elintelecto brillante de vuestro hijo, pero a menos que esté dominado por un corazón santificado, obrará en dirección opuesta a Dios. Solamente la comprensión cabal de las demandas de Dios sobre nosotros nos puede dar la debida estabilidad de carácter, agudeza mental y profundidad de entendimiento esenciales para el éxito, tanto en este mundo como en el venidero.—The Review and Herald, 23 de abril de 1889.
Tened propósitos elevados en el desarrollo del carácter—Si enseñamos a nuestros hijos que sean laboriosos, se habrá vencido la mitad del peligro, pues la ociosidad acarrea toda suerte de tentaciones al pecado. Eduquemos a nuestros hijos para que sean sencillos en sus maneras sin ser osados, que sean benévolos y abnegados sin ser derrochadores, que sean económicos sin convertirse en avaros. Y por encima de todo, enseñémosles las demandas que Dios tiene sobre ellos, que es su deber practicar la religión en todo aspecto de la vida, que debieran amar a Dios por sobre todas las cosas, y amar a sus prójimos sin descuidar las pequeñas cortesías de la vida que son esenciales para la felicidad.—Pacific Health Journal, mayo de 1890.
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CONDUCCIÓN DEL NIÑO
SECCIÓN #8 * La Tarea Suprema: El Desarrollo del Carácter *
Capítulo 35: “ CÓMO PUEDEN LOS PADRES EDIFICAR CARACTERES FIRMES ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: América Lara & Adriana Jiménez
