Al salir del agua, mechones de su cabello se le adhieren al rostro. Una toalla blanca le rodea los hombros, mientras se escucha un fuerte aplauso de parte de la congregación. Hemos tenido la bendición de presenciar un gran acontecimiento: el bautismo de una nueva discípula de Jesucristo. Para el cristiano que cree en la Biblia, el bautismo es semejante a una ceremonia matrimonial en la que el nuevo creyente declara que ha decidido dedicar el resto de su vida a Cristo, mostrando públicamente su amor por él. Cuanto más profundamente nos integremos a ese pacto con él, más entenderemos que su amor por nosotros, su iglesia y novia elegida, es más fuerte que nunca (Isa. 54: 5; Apoc. 19: 7). Puedes experimentar la belleza de ese matrimonio con Cristo a diario, aplicando algunos principios a tu vida:
Puedes experimentar la belleza del matrimonio con Cristo.
Despójate de tus ropas manchadas. Antes de ponernos nuestras nuevas ropas para esa ocasión, primero tenemos que quitarnos la poco atractiva vestimenta que llevamos. ¡Afuera con lo viejo; arriba lo nuevo! (Mat. 9: 14-17; Mar. 2: 21-22). Puede ser que el amor verdadero te resulte difícil de imaginar porque tus padres se divorciaron, o porque sufriste abusos sexuales de niño. Dios no te ama menos a causa del dolor que experimentaste en tu pasado. Lleva con orgullo tus nuevas vestiduras.
Renueva tu compromiso a diario. Los votos matrimoniales no son para decir solo el día de la boda, son para cumplirlos durante el matrimonio. No dirás «Sí, quiero» en la ceremonia para luego vivir incumpliéndole a tu cónyuge aquello a lo que te comprometiste. No, tu compromiso con tu esposa o esposo debes vivirlo todos los días; de lo contrario, tu declaración de amor no tendrá sentido. Demuestra al mundo que estás casado con Cristo por la forma en que vives tu vida.
Recuerda el amor de Dios por ti. Es difícil permanecer en un lugar donde te sientes descuidado, sin amor y abandonado. A veces, eso puede ser el resultado de traumas de la infancia, de haber sido intimidado en la adolescencia, o de la traición de una pareja, de un amigo o de un miembro de tu familia. Cualquiera que sea el caso, debes saber que el amor de Dios por ti no depende de la forma en que los de-más te hayan tratado en el pasado. De hecho, supera todo eso. No te sueltes de su amor, porque Dios es tu único salvavidas cuando te encuentras al borde del precipi-cio; él es quien te tiene agarrado de la mano y no te suelta.
PARA COMENTAR
- ¿Cómo puedes dejar claro ante la gente que estás «casado» con Cristo?
- ¿Cómo se aplica el amor de Dios a lo que debería ser el matrimonio?
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Lección de Escuela Sabática Para Jovenes Universitarios 2019.
2do trimestre 2019 “Estaciones de la vida”
Lección 6: «La cancion de amo de un rey«
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
