La decisión más importante que podemos tomar es la de seguir a Jesús y desarrollar nuestra relación con él. Mediante la oración y el estudio de su Palabra, comprobamos que él tiene grandes planes para nosotros (jer, 29: 11) y que quiere bendecirnos para que tengamos vida en abundancia (Juan 10: 10). Su plan incluye bendecirnos mediante las relaciones que tenemos con nuestros semejantes. La amistad y el matrimonio son bendiciones de Dios, porque él nos creó como seres sociales. No debería sorprendernos que las personas que elegimos como amigos y la persona que elegimos como compañero de vida también sean cosas que le importen a Dios.
Cuando leemos acerca de David y Jonatán, o de Pablo y Silas, se nos recuerda que los amigos pueden ser una gran fuente de fortaleza y consuelo (ver Prov. 17: 17). Sin embargo, lo opuesto también es cierto. Salomón nos advierte en Proverbios 12: 26 que debemos elegir a nuestros amigos con mucho cuidado porque su influencia podría llevarnos por mal camino. Es cierto que las aves del mismo plumaje se juntan y que nuestras amistades pueden ser un reflejo de quiénes somos.
¿Estás al tanto de las cada vez más elevadas tasas de divorcio? Quizás la gente no piensa cuidadosamente antes de decidir con quién casarse. Cuando lees Génesis 24 y entiendes por qué Abraham fue tan cuidadoso para asegurarse de que la persona correcta fuera seleccionada como esposa de Isaac, empezarás a entender por qué a Dios también le preocupa esta elección en nuestras vidas. Vimos cómo Sansón se apartó del plan de Dios para su vida porque decidió juntarse con Dalila. Dios conoce el fin desde el principio y sabe que algunas personas pueden servir como catalizadores para acercarnos a él, mientras que otras pueden hacer que nos alejemos más de Dios. Entonces, ¿quién mejor que Dios para que lo consultemos antes de tomar esta decisión?
Podemos consolarnos pensando que Dios desea bendecirnos con sabiduría para tomar esas importantes decisiones. Santiago 1: 5-8 nos recuerda que lo que necesitamos es pedírsela a Dios. No debemos sentirnos atemorizados, confundidos ni agobiados por las inminentes decisiones que hemos de tomar. La sabiduría consiste en aprender de los errores ajenos, por lo que debemos prestar atención al consejo de los cristianos más maduros y experimentados, ya que su conocimiento proviene de la experiencia. Eclesiastés 2: 1-11 nos muestra en términos inequívocos cuán egoísta-mente agradables son los deseos de nuestra carne, pero estos nos dejarán insatisfechos. Estamos frente a dos caminos y la decisión que tomemos hoy determinará quiénes seremos el día de mañana.
PARA COMENTAR
- Evalúa las emociones que experimentas antes de tomar una decisión. ¿Sientes confianza en Dios o sientes temor al futuro?
- ¿Nos preocupamos demasiado por ser aceptados? ¿Cómo podemos asegurarnos de que no valoramos más ser aceptados que ser salvos? (2 Ped. 2: 9).
- ¿Qué hacer si hemos tomado una serie de malas decisiones? ¿Será demasiado tarde?
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Lección de Escuela Sabática Para Jovenes Universitarios 2019.
2do trimestre 2019 “Estaciones de la vida”
Lección 2: «Las Decisiones Que Tomamos«
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
