Los temas relacionados con la justicia social inundan los titulares de la prensa. La injusticia es algo que nos afecta a todos, desde los ricos hasta los más pobres, y a personas de toda etnia. Algunos llevan las causas de las injusticias sociales al extremo, quizás por razones egoístas; esos son los llamados guerreros de la justicia social.
Cuéntales lo que él ha hecho en tu vida. Se anima a los cristianos a «vivir como vivió Jesucristo» (1 Juan 2: 6). Él caminó en el amor porque «en él se ha perfeccionado verdaderamente el amor de Dios» (v. 5). En Hechos 2 y 4 vemos ejemplos de una forma de vida que estuvo presente en la iglesia primitiva. Asimismo, observamos ejemplos de esto en el ministerio de Jesús en favor de los intocables: leprosos, ciegos, cojos, prostitutas y marginados sociales. Pero, ¿qué podemos hacer en el siglo XXI? ¿Y en qué nos diferenciamos de los guerreros de la justicia social que actúan por motivos egoístas?
Siempre debes señalar a Cristo y a la bendita esperanza de que pronto vendrá.
Cuando te dispones a ministrar a la gente te podrían preguntar por qué lo haces. Señala a Cristo (1 Ped. 3: 15). Confiesa a Cristo ante la gente (Luc. 12: 8). Cuéntales lo que él ha hecho en tu vida. Incluso aunque pienses que es algo mínimo o poco interesante, confiésalo. Reclama a Dios su promesa de que al reconocerlo públicamente, él también te reconocerá a ti (Mat. 10: 32). Diles que esta vida presente de dolor y penas pronto concluirá. Háblales de la promesa de un cielo nuevo y una tierra nueva que Dios ha prometido, donde todo será justo y bueno (2 Ped. 3: 13); asimismo habla de las glorias que acompañarán a la tierra nueva (Apoc, 21; 22). Esta es la diferencia entre ayudar y ministrar a los demás por motivos egoístas, y hacerlo para que conozcan a Cristo y tengan la bendita esperanza.
Recuerda y comparte el motivo por el que actúas así. Cuando salgas a prestar ayuda en cualquier causa, recuerda que eres un instrumento. No eres tú el que estás haciendo algo, sino que es Cristo quien está obrando en ti (Fil. 2: 13). Cristo es el obrero y tú eres el instrumento.
Procura ministrar a diario. Antes de comenzar el día, pídele a Dios que coloque oportunidades en tu camino para que puedas ministrar a otras personas y compartir a Cristo. De igual manera, pide discernimiento para ver las cosas como Dios las ve.
PARA COMENTAR
- ¿Por qué muchos marchan en favor de determinadas reformas sociales?
- ¿Cuáles son algunas de las injusticias sociales que más te impactan?
- ¿Crees que Jesús participaría en alguna marcha? ¿En cuál?
#EscuelaSabaticaUniversitarios
#MeditacionesDiarias
#RadioJovenAdventista
Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2019.
3er trimestre 2019 “Servir a los necesitados”
Lección :12 «Amar Misericordia«
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
