«El Señor es quien te cuida; el Señor es quien te protege». Salmo 121:5
Eliseo visitó Gilgal, ciudad donde había una escuela para los profetas. Ahí estudiaban muchos jóvenes y, en esa época, no había qué comer a causa de la sequía. Uno de los jóvenes, por iniciativa propia, salió al campo a buscar algunas hierbas que sirvieran de comida para sus compañeros. Encontró un arbusto silvestre, cuyo fruto era parecido a las calabacitas. Llenó su capa con ellos y cuando llegó a la casa los cortó y los puso en el guiso sin saber realmente qué eran.
Mientras comían ese guiso improvisado, gritaron: «¡Eliseo, el guiso está envenenado!». Entonces Eliseo dijo: «¡Traigan harina!». Eliseo la echó en la olla, y la comida se volvió sabrosa y nutritiva.
Jesús no es indiferente a las necesidades que tienes cada día, por más pequeños o comunes que puedan parecerte. Él siempre está pendiente de ti y te concede con ternura lo que más te falte.
Actividad: Con la ayuda de tu papá o tu mamá, dibuja en una hoja de papel un corazón grande y dentro de él escribe o dibuja todas las bendiciones que recibes de Jesús cada día.
Oración: Gracias, Jesús, por tu amor y porque nunca te olvidas de mí. Amén.
Tomado de la: Lectura Devocional para Preescolares 2026
«MI MARAVILLOSO JESÚS»
Por: Suni Areli Barba Anaya
Colaboradores: Luz Caiza y Adriana Jiménez
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