«De ese modo, los servidores de Dios estarán completamente entrenados y preparados para hacer el bien» (2 Timoteo 3: 17, TLA).

Pablo viajaba predicando de Jesús, y muchos aceptaban a Jesús y comenzaban nuevas iglesias. Luego Pablo se iba a otros lugares. Pero Pablo extrañaba las iglesias donde había estado, y les escribía cartas. [Lea Efesios 1:1 y pregúntele de quién es la carta y a quién iba dirigida.] En sus cartas Pablo aconsejaba a las personas, las ayudaba a resolver problemas y les hablaba de Dios. Cuando las leemos en la Biblia aprendemos de Dios.
Pero Pablo no escribía las cartas él mismo. Tenía un escribano que escribía por él. Pablo podía estar caminando alrededor del cuarto, mientras el escribano iba escribiendo lo que Pablo decía. Luego Pablo firmaba la carta.
¿Quieres ser escribano? Yo nombraré un color, y tú tomarás el crayón de ese color. Si digo «verde», marcarás verde en el papel. [Explíquele que no es lo’mismo «escribano» (que escribe al dictado) que «escritor» (que expresa sus propias ideas).]
Querido Jesús, gracias por las cartas de nuestro amigo Pablo. Amén.
Materiales: Una carta o cualquier otra pieza enviada por correo, crayones y papel.
Actividad: Juguemos a los escribanos.
Tomado de: Lecturas devocionales para los más pequeños 2014
«¿Qué dice Jesús?»
Rosanne C. Tetz