La ciencia no puede desentrañar los secretos divinos
“Las cosas secretas pertenecen a Jehová, nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre”. Deuteronomio 29:29. Dios nunca reveló al hombre la manera precisa como llevó a cabo la obra de la creación; la ciencia humana no puede escudriñar los secretos del Altísimo. Su poder creador es tan incomprensible como su propia existencia. —Historia de los Patriarcas y Profetas, 105 (1890).
La Biblia es nuestra guía en el estudio de las ciencias
Dependemos de la Biblia para conocer el principio de la historia del mundo, la creación del hombre y su caída. Si eliminamos la Palabra de Dios, ¿qué podemos esperar sino quedarnos con fábulas y conjeturas, y con ese debilitamiento del intelecto que es el seguro resultado de aceptar el error?
Necesitamos conocer la verdadera historia del origen de nuestro planeta, la caída de Lucifer y la entrada del pecado en el mundo. Sin la Biblia, estaríamos confundidos por falsas teorías. La mente estaría sometida a la tiranía de la superstición y la falsedad. Pero, puesto que disponemos de la auténtica historia de los comienzos del mundo, no necesitamos enredarnos con conjeturas humanas y teorías indignas de confianza. Donde quiera se encuentren los cristianos, deben estar en comunión con Dios. Y pueden disfrutar de la comprensión de la ciencia santificada. Sus mentes pueden fortalecerse, como la de Daniel, a quien Dios le dio “conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias”. Entre todos los jóvenes que examinó Nabucodonosor, “no fueron hallados […] otros como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey. En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino”. Daniel 1:17, 19, 20. —The Review and Herald, 10 de noviembre de 1904.
Toda verdad concuerda consigo misma
Estas personas [que no creen en el relato de Génesis] han perdido la sencillez de la fe. Debe existir una fe arraigada en la divina autoridad de la Santa Palabra de Dios. La Sagrada Escritura no ha de juzgarse de acuerdo con las ideas científicas de los hombres. La sabiduría humana es una guía en la cual no se puede confiar. Los escépticos que leen la Sagrada Escritura para poder sutilizar acerca de ella, pueden, mediante una comprensión imperfecta de la ciencia o de la revelación, sostener que encuentran contradicciones entre una y otra; pero cuando se entienden correctamente, se las nota en perfecta armonía. Moisés escribió bajo la dirección del Espíritu de Dios; y una teoría geológica correcta no presentará descubrimientos que no puedan conciliarse con los asertos así inspirados. Toda verdad, ya sea en la naturaleza o en la revelación, es consecuente consigo misma en todas sus manifestaciones. —Historia de los Patriarcas y Profetas, 105, 106 (1890).
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #2
SECCIÓN #16: PRINCIPIOS TERAPÉUTICOS Y SU APLICACIÓN
Capítulo 82: EN ARMONÍA CON LA CIENCIA
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
