Hay quienes están usando narcóticos, y gracias a esta transigencia están formando malos hábitos que ejercen un poder dominante sobre la voluntad, los pensamientos y todo el ser. —Carta 14, 1885.
Enseñar el poder de la voluntad
También debe presentarse el poder de la voluntad y la importancia del dominio propio, tanto en la conservación de la salud como en su recuperación, como asimismo el efecto depresivo y hasta ruinoso de la ira, el descontento, el egoísmo o la impureza y, por otra parte, el maravilloso poder vivificador que se encuentra en la alegría, la abnegación y la gratitud. —La Educación, 197 (1903).
El Espíritu Santo no toma el lugar de la voluntad
No es el propósito del Espíritu de Dios hacer nuestra parte, ya sea en el querer como en el hacer. Esta es obra del ser humano cuando coopera con los agentes divinos. Tan pronto como sometamos nuestra voluntad para que armonice con la de Dios, aparecerá la gracia de Cristo para cooperar con el hombre; pero no será un sustituto de nuestra actividad independiente, resultante de nuestra resolución y decidida acción. Por lo tanto, no es la abundancia de luz y de evidencia lo que convertirá el alma, sino solo la aceptación de la luz por parte del ser humano, que despierta las energías de la voluntad cuando comprende y reconoce que lo que sabe es justicia y verdad, y coopera con los ministerios celestiales señalados por Dios para la salvación del alma. —Carta 135, 1898.
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #2
SECCIÓN #14: LOS PENSAMIENTOS Y SU INFLUENCIA
Capítulo 76: LA VOLUNTAD Y LA DECISIÓN
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara

